Monday, December 29, 2014

ORACIÓN DE SANACIÓN FÍSICA



Por el Padre Manuel Rodríguez Rodríguez C.M.F.

CRISTO JESÚS, en tu nombre yo impongo en este momento mis manos para que pases TU sanando toda enfermedad.

Yo pongo mis manos en esa parte enferma y pongo mis manos en la cabeza y te pido que pases a través de mis manos ahora mismo; pasa con poder, JESÚS, pasa con el fuego a través de mis manos que quieren ser canales tuyos; pasa, JESUCRISTO, ahora mismo con el fuego del ESPÍRITU SANADOR a través de mis manos y sana de cualquier mal la cabeza, ahora mismo. Sana de verdad, derrama fuego sanador de arriba abajo. Sana la mente, el corazón, el cuerpo. Sana cualquier mal que hay en la cabeza, el cerebro, el cerebelo, los centros nerviosos, motores, intelectivos.

• Pasa curando, SEÑOR, cualquier mal que hay en la cabeza, dolor o enfermedad.

• Sana, JESUCRISTO, los oídos, pon tus manos santas en cada oído, libera de todo dolor, de toda sordera, de todo mal.

• Pon tus manos santas en los ojos. Sana en este momento cualquier deficiencia en la visión, cualquier dolor o enfermedad. Tú pusiste tus dedos en los ciegos de Palestina y lo sanaste. Sana ahora también cualquier mal que haya en la vista.

• Sana, SEÑOR, la nariz, la frente, los pómulos, la dentadura, la lengua, el paladar.

• Sana cualquier mal que haya en la boca. Sana, SEÑOR, cualquier mal que hay en la garganta, pasa con tu mano amorosa y sanadora.

• Sana cualquier mal que haya en los bronquios, en los pulmones, en el corazón, en el diafragma.

• Sana todo el pecho, por dentro y por fuera.

• Pasa JESUCRISTO, ahora mismo sanando de todo mal los órganos internos, derrama el fuego divino sanador en todos los órganos internos; derrama el fuego divino sanador en todos los órganos internos. Pasa curando, sanando, liberando; pasa JESUCRISTO, llenando de tu ESPÍRITU SANTO, todos los órganos internos.

• Sana con el fuego del ESPÍRITU SANTO, el esófago, el estómago, los intestinos, el hígado, la vesícula, el páncreas, las vías de evacuación, vías generativas.

• Pasa sanando todos los órganos internos con el poder de tu SANGRE PRECIOSA, con el fuego del ESPÍRITU SANTO, con el poder de tus LLAGAS SANTAS. Tus heridas nos han curado. Pasa, JESUCRISTO, sanando las piernas. Sana la pierna derecha. Derrama el fuego divino sanador, por toda la pierna derecha, de arriba abajo. Sana Jesús todo mal que hay en los pies. Sana la pierna izquierda. Derrama fuego divino sanador, en este momento llévate a la CRUZ para siempre todo mal, todo dolor, toda enfermedad.

• Pasa JESUCRISTO, sanando todo la espalda, la columna. Toca, Señor, la columna, sana, llévate dolores, enfermedades a tu SANTA CRUZ. Gracias, SEÑOR.

• Pasa sanando las vértebras cervicales, sana las vértebras dorsales, sana las vértebras lumbares. Gracias, Jesús. Pasa derramando el fuego sanador por toda la espalada; sana las caderas, la cintura, las axilas, sana el hombro y el brazo derecho. Pasa, SEÑOR sanando el hombro y el brazo izquierdo.

• Sana, JESUCRISTO, los huesos, la sangre, las venas, arterias, articulaciones, linfáticos músculos, piel....

• Pasa curando, SEÑOR, cualquier mal que hay en la cabeza, dolor o enfermedad.

• Sana toda célula enferma, aunque no la conozca. Pon tu mano santa ahí, en esta célula donde se está generando quizá un enfermedad grave.

• Sana ya en el origen esta enfermedad, llévate a la cruz todo mal, toda enfermedad, toda perturbación. Derrama el fuego divino sanador, de arriba abajo.

• Sana, SEÑOR, cualquier mal espiritual, cualquier mal psíquico, cualquier más físico. SEÑOR JESÚS, en Ti confío. Tú estás aquí hoy, ahora mismo vivo, resucitado, escuchando, actuando.

• Actúa con poder por la SANGRE PRECIOSA de tu CRUZ. Por tus LLAGAS SANTAS,

• Por el PODER de la SANGRE DE CRISTO, por el poder del nombre de JESUCRISTO, espíritu de enfermedad, cualquiera que sea tu nombre, yo te reprendo, yo te ato, te ordeno que te marches para siempre de mi cuerpo y del cuerpo de un ser querido. Por el poder de la SANGRE de la CRUZ de CRISTO y por el poder de la PALABRA DE JESUCRISTO, yo te ordeno que te alejes para siempre.

• Yo te expulso de mi cuerpo y del cuerpo de mis hermanos. Por el PODER de la SANGRE DE JESÚS, por EL PODER de la SANGRE DE JESÚS, por el PODER de la PALABRA SANTA y PODEROSA de JESÚS, por el PODER de la RESURRECCIÓN DE JESÚS, YO te EXPULSO, espíritu de ENFERMEDAD, para siempre, en el nombre SANTO Y BENDITO DE JESÚS.


Dios de toda misericordia, gracias porque en tu cuerpo mi Jesús, llevaste todas nuestras enfermedades y por tus llagas fuimos nosotros curados.

Ayúdanos a siempre creer que tu Palabra es la verdad y de esa manera batallar contra toda dolencia, todo síntoma, toda enfermedad que intente minar la salud de nuestros cuerpos.

Enséñanos a confesar la Palabra de tu poder, que es la espada del Espíritu, para combatir lo que se nos diga, lo que veamos o lo que sintamos.

Enséñanos y ayúdanos a resistir toda incredulidad para recibir por fe la sanidad que ya Tú nos diste hace más de 2000 años en la cruz del calvario.

Queremos siempre vivir por fe y no por vista. Aumenta nuestra fe para creer que Tú eres el Dios Todopoderoso y que para Ti nada es imposible; que es tu perfecta voluntad sanar estas enfermedades que afecta mi mente, mi cuerpo y toda enfermedad del alma.

Fortalécenos en la debilidad y ayúdanos a pelear la buena batalla de la fe. Queremos creer y confesar no las circunstancias sino tu Palabra, que es la verdad. En el nombre de Jesús.  Amén.

Friday, December 19, 2014

A Nuestros Hermanos,

Hemos habilitado una ventana que podran localizar en la barra de la izquierda para facilitarles una mejor comunicacion con nuestro ministerio de oracion. Basta con que escriban su nombre (Name) y su mensaje.

Para una rapida localizacion de la ventana, tiene por titulo "Dejanos tu comentario o peticion de oracion".

Les deseamos que todos tengan una muy feliz Navidad y que Jesus habite en cada uno de ustedes.

Dios les Bendiga.

Ministerio Jesus Te Sana.

Monday, December 15, 2014

Oracion de la Beata Isabel de la Trinidad a la Santisima Trinidad

     

¡Oh Dios mío, trinidad adorable, ayúdame a olvidarme por entero para establecerme en ti!

¡Oh mi Cristo amado, crucificado por amor! Siento mi impotencia y te pido que me revistas de ti mismo, que identifiques mi alma con todos lo movimientos de tu alma; que me sustituyas, para que mi vida no sea más que una irradiación de tu propia vida. Ven a mí como adorador, como reparador y como salvador...

¡Oh fuego consumidor, Espíritu de amor! Ven a mí, para que se haga en mi alma una como encarnación del Verbo; que yo sea para él una humanidad sobreañadida en la que él renueve todo su misterio.

Y tú, ¡oh Padre!, inclínate sobre tu criatura; no veas en ella más que a tu amado en el que has puesto todas tus complacencias.

¡Oh mis tres, mi todo, mi dicha, soledad infinita, inmensidad en que me pierdo! Me entrego a vos como una presa; sepultaos en mi para que yo me sepulte en vos, en espera de ir a contemplar en vuestra luz el abismo de vuestras grandezas.

Oracion de Santa Catalina de Siena a la Santisima Trinidad

                                                                           


¡Oh Trinidad eterna! Tú eres un mar sin fondo en el que, cuanto más me hundo, más te encuentro; y cuanto más te encuentro, más te busco todavía. De ti jamás se puede decir: ¡basta! El alma que se sacia en tus profundidades, te desea sin cesar, porque siempre está hambrienta de ti, Trinidad eterna; siempre está deseosa de ver tu luz en tu luz. Como el ciervo suspira por el agua viva de las fuentes, así mi alma ansía salir de la prisión tenebrosa del cuerpo, para verte de verdad...

¿Podrás darme algo más que darte a ti mismo? Tú eres el fuego que siempre arde, sin consumirse jamás. Tú eres el fuego que consume en sí todo amor propio del alma; tú eres la luz por encima de toda luz...

Tú eres el vestido que cubre toda desnudez, el alimento que alegra con su dulzura a todos los que tienen hambre. ¡Pues tú eres dulce, sin nada de amargor!

¡Revísteme, Trinidad eterna, revísteme de ti misma para que pase esta vida mortal en la verdadera obediencia y en la luz de la fe santísima, con la que tú has embriagado a mi alma!

Oracion de Abandono a la Santisima Trinidad



Creo en Ti, Dios Padre, 
Creo en Ti, Dios Hijo, 
Creo en Ti, Dios Espíritu Santo, 
pero aumentad mi fe.

Espero en Ti, Dios Padre, 
Espero en Ti, Dios Hijo, 
Espero en Ti Dios Espíritu Santo, 
pero aumentad mi esperanza.

Te amo Dios Padre, 
Te amo Dios Hijo, mi Señor Jesucristo, Dios y hombre verdadero, 
Te amo Dios Espíritu Santo, 
pero aumentad mi amor.

Gloria al Padre, 
Gloria al Hijo, 
Gloria al Espíritu Santo, 
Gloria a la Santísima e indivisa Trinidad, 
como era en el principio, ahora y siempre, 
por todos los siglos de los siglos. Amen.

Padre omnipotente, ayuda mi fragilidad y sácame del abismo de mi miseria. 

Sabiduría del Hijo, endereza todos mis pensamientos, palabras y obras de este día. 

Amor del Espíritu Santo, sé el principio de todas las obras de mi alma, 

para que sean siempre conformes con la Voluntad del Padre.

A Ti, Padre Ingénito, 
A Ti, Hijo Unigénito, 
A Ti, Espíritu de Santidad, 
Un solo Dios en Trinidad, 
De todo corazón te confieso,
te bendigo , te alabo.

A Ti, Trinidad Santísima se te dé siempre, todo honor, 
gloria y alabanza por toda la eternidad. 

Amén.

Acto de Ofrecimiento a la Santisima Trinidad



¡Oh beatísima Trinidad!, os doy palabra de procurar con todo esfuerzo y empeño salvar mi alma, ya que la creasteis a vuestra imagen y semejanza y para el cielo. Y también por amor vuestro procuraré salvar las almas de mis prójimos.

Para salvar mi alma y daros gloria y alabanza, sé que he de guardar la divina ley. Os doy palabra de guardarla como la niña de mis ojos, y también procuraré que los demás la guarden.

Aquí, en la tierra, me ejercitaré en alabaros, y espero que después lo haré con más perfección en el cielo; y por esto, con frecuencia rezaré el Trisagio y el verso: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, Y también procuraré que los demás os alaben.  Amén.

V.  Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo.
R.  Alabémosle y ensalcémosle en todos los siglos.

Omnipotente y sempiterno Dios, que concediste a tus siervos el conocer la gloria de tu eterna Trinidad en la confesión de la verdadera fe y el adorar la Unidad en tu augusta Majestad; Te rogamos, Señor, que por la fuerza de esa misma fe nos veamos siempre libres de todas las adversidades. Por Cristo, Señor nuestro.

Amén.

Novena En Adoración de la Santísima Trinidad y en Súplica a la Santísima Virgen María por su Intercesión



A Dios Padre

Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

Os adoro, oh Padre eterno, con toda la corte celestial, por mi Dios y Señor, y os doy infinitas gracias en nombre de la santísima Virgen, vuestra Hija muy amada, por todos los dones y privilegios con que la adornasteis, especialmente por aquel poder con que la enaltecisteis en su gloriosa Asunción á los cielos.

***
A Dios Hijo

Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

Os adoro, oh eterno Hijo, con toda la corte celestial por mi Dios, Señor y Redentor, y os rindo gracias infinitas en nombre de la santísima Virgen, vuestra muy amada Madre, por todos los dones y privilegios con que la adornasteis, especialmente por aquella suma sabiduría con que la ilustrasteis en su gloriosa Asunción al cielo.

***
A Dios Espíritu Santo

Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

Os adoro, Espíritu Santo paráclito, por mi Dios y Señor, y os doy infinitas gracias con toda la corte celestial en nombre de la santísima Virgen, vuestra amántísima Esposa por todos los dones y privilegios con que la adornasteis, especialmente por aquella perfectísima y divina caridad con que inflamasteis su santísimo y purísimo corazón en el acto de su gloriosísima Asunción al cielo; y humildemente os suplico en nombre de vuestra inmaculada Esposa, me otorguéis la gracia de perdonarme todos los gravísimos pecados que he cometido desde el primer instante en que pude pecar; hasta el presente, de los cuales me duelo infinitamente, con propósito de morir antes que volver mas a ofender a vuestra divina Majestad; y por los altísimos méritos y eficacísima proteccion de vuestra amantísima Esposa os suplico me concedais á mí y a N. el preciosísimo don de vuestra gracia y divino amor, otorgándome aquellas luces y particulares auxilios con los cuales vuestra eterna Providencia ha predeterminado salvarme, y conducirme a sí.

***
Oración en súplica a la Santísima Virgen María por  su intercesión  

Os reconozco y os venero, oh Virgen santísima, Reina de los cielos, Señora y Patrona del universo, como a Hija del eterno Padre, Madre de su dilectísimo Hijo, y Esposa amantísima del Espíritu Santo; y postrado a los pies de vuestra gran Majestad con la mayor humildad os suplico por aquella divina caridad; de que fuisteis sumamente llena en vuestra Asunción al cielo, que me hagáis la singular gracia y misericordia de ponerme bajo vuestra segurísima y fidelísima protección, y de recibirme en el número de aquellos felicísimos y afortunados siervos que lleváis esculpidos en vuestro virginal pecho. Dignaos, oh Madre y Señora mía clementísima, aceptar mi miserable corazón, mi memoria, mi voluntad, y demás potencias y sentidos míos interiores y exteriores; aceptad mis ojos, mis oídos, mi boca, mis manos y mis pies, regidlos conforme al beneplácito de vuestro Hijo, a fin de que con todos sus movimientos tenga intención de tributaros gloria infinita. Y por aquella sabiduría con que os iluminó vuestro amantísimo Hijo, os ruego y suplico me alcancéis luz y claridad para conocerme bien a mí mismo, mi nada, y particularmente mis pecados, para odiarlos y detestarlos siempre, y alcanzadme además luz para conocer las asechanzas del enemigo infernal y sus combates ocultos y manifiestos. Especialmente, piadosísima Madre mía, os suplico la gracia… (mencione aquí la gracia).

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.  Amén.

Friday, December 12, 2014

Nuestra Señora de Guadalupe



Como cada año, el 12 de diciembre, son millones los fieles que acuden a la Basílica de Guadalupe para mostrarle su cariño y devoción a la Patrona de México, como se le conoce a la Virgen de Guadalupe. Esta bella tradición, tiene sus orígenes en un relato náhuatl que cuenta que un 12 de diciembre de 1531, la Virgen de Guadalupe, se le apareció en varias ocasiones a un indígena llamado Juan Diego Cuauhtlatoatzin, en el cerro del Tepeyac, ordenándole que fuera en busca del obispo Juan de Zumárraga y le dijera que ella solicitaba la creación de un templo en ese lugar.

El sacerdote, incrédulo, ante lo que le estaba contando Juan Diego, le pidió una prueba. Ante tal petición, La Virgen le encomendó al indígena, que cortara unas rosas de Castilla (flores que no son originarias de México y que difícilmente crecían en la zona) en la cima del cerro y las guardara dentro de su ayate (tela de fibra de maguey con la que los indígenas cargaban cosas). Juan Diego obedeció y cuando regresó con el obispo para mostrarle la prueba, al extender la tela, apareció la deslumbrante imagen de la Virgen morena con rasgos mestizos, plasmada sobre el ayate.

Desde entonces, cada año, son millones los feligreses que acuden a la Basílica de Guadalupe, para conmemorar el gran milagro de La Patrona de México, así como muchas otras maravillas, que los fieles le atribuyen.

Monday, December 8, 2014

Oración al Santísimo Sacramento



Oración al Santísimo Sacramento

Llega la noche y me acerco a tí, Señor.
No estoy de rodillas,
no vengo a la iglesia,
apenas logro concentrarme,
una hora, un minuto, un segundo para tí.
Llega la noche y vacía de mundo,
cubierta de sábanas y con un rosario en la mano,
a veces, te rezo.
Intento alejar de mí todo un día de pesar, de dolor, de alegrías también.
Intento apartar de mí hasta el murmullo perenne de mi corazón.
Y lo dejo todo por tí.
Y rezo un padrenuestro,
Un avemaría,
Un Gloria que me habla de tí.
De aquella noche marchita que dejó escapar
al Señor de la Vida.
De aquellos instantes que precedieron al horror que ibas a sentir.

Cuando aquellos ojos que te miraban
eran limpios, sinceros, deseosos de escuchar,
de vivir un poco más bajo tu sombra.

Cuando alzaste la frente al cielo,
la copa en el aire:
unas gotas de vino vertidas entre el cielo y el infierno.
Un pedazo de pan pasó de mano en mano hasta llegar a las tuyas, Señor.
Cerraste los ojos, y empezó el silencio.

El vino se transformó en sangre... tu sangre Señor.
El pan se hizo forma, tu cuerpo, Señor.

Mi corazón, apenas palpita, acallar quiere hasta al mismo silencio.

Me postro ante ti, Dios verdadero,
A ti comunión perfecta;
Sagrada Hostia que mi boca reclama.
Me postro ante ti, Santísimo Sacramento y
mi infierno se queda atrás.
Bendito sea por siempre el SANTÍSIMO SACRAMENTO DEL ALTAR!.
Por siempre sea bendito el divino Sacramento!

Jesús Te Sana a Través de la Adoración Eucarística y en la Eucaristía

«Jesús te sana a través de la Adoración Eucarística y en la Eucaristía», afirma sacerdote Ghislain Roy

 Decenas de sacerdotes y también cientos de jóvenes y familias tuvieron la oportunidad de vivir en Chile una particular experiencia de Dios, animados y acompañados por el padre Ghislain Roy y teniendo por centro la Adoración eucarística y la Eucaristía. En esta entrevista, Ghislain Roy revela no sólo inéditas y extraordinarias experiencias que ha vivido durante la Adoración Eucarística, sino el por qué es urgente reavivar esta oportunidad de encuentro directo con Dios.

Como en visitas anteriores de este sacerdote, fueron llegando informaciones que hablan de experiencias de renovación en la fe, sanaciones de diversa índole y otros sorprendentes eventos vividos por quienes participaron de aquellos encuentros centrados en el misterio eucarístico.
Fuimos entonces a reunimos con Padre Ghislain, pocas horas antes de su partida, para conversar sobre lo que aún es lejano o poco frecuente para muchos católicos… descubrir el misterio que contiene la Adoración eucarística y el participar de la Eucaristía con fe.

El 2 de junio de 2013 Papa Francisco convocó a una Adoración Eucarística a todo el orbe católico. Hecho histórico. Por primera vez los católicos del mundo en adoración simultánea. ¿Es la Adoración Eucarística tan relevante para la vida de fe?

El Papa nos enseña que la Adoración Eucarística es la vida de la Iglesia. Cuando la Iglesia se pone alrededor de Jesús para adorarlo en la Eucaristía, esto da comunión y fuerza. Si queremos más comunión y unidad en la iglesia tenemos que empezar poniéndonos a los pies de Cristo a través de la Adoración. Él quien nos dijo «que todos sean uno»… primero tenemos que estar unidos a Él, para poder hacer realidad esa unidad de todos. Esto sólo lo permite la Adoración eucarística.

¿Es la Adoración Eucarística una fuente de sanación?

Sí. En la parroquia donde yo estoy (Beauceville, Canadá) tengo una capilla de Adoración Eucarística Perpetua, con más de doscientas personas que se turnan día y noche, todas las semanas. Ellas testimonian liberaciones, sanaciones, solución de problemas entre las parejas, sanación del corazón, sanación entre jóvenes que vivían dificultades importantes. También algunos que recibieron liberación de ideas suicidas. Una señora que tenía cáncer vino a preguntarme qué le sugería y le contesté: «Vete a Jesús que está en el Santísimo Sacramento, para recibir sanación». Si nosotros no proponemos esto, la gente se irá a la Nueva Era, a prácticas de reiki, de yoga, buscando la sanación… cuando en la Iglesia tenemos todo lo que necesitan. Somos nosotros quienes se los tenemos que proponer y también convertirnos en adoradores. Si yo no soy un adorador me será muy difícil hablar de ello y convencer a los demás.

¿Cuál es el vínculo entre la realidad de la cruz que se exalta en Semana Santa y la Adoración Eucarística?

Cada vez que adoramos al Santísimo, en esta presencia real de Jesús, ahí se eleva particularmente la cruz, vamos al Padre a través de la cruz, por Jesús que se da en el Santísimo Sacramento. La Madre Teresa de Calcuta ha dicho algo que encuentro interesante… ‘Cuando vosotros contempláis a Jesús crucificado os dais cuenta de cuánto Él os amó y cuando contempláis a Jesús en el Santísimo Sacramento os dais cuenta de cuánto Él os ama ahora’. Así que ambos se completan. Es el misterio de la cruz y de su presencia real.

Históricamente ¿Cuándo inicia la Adoración Eucarística?

Sabemos que los primeros cristianos guardaban la presencia Real de Cristo (reserva eucarística) para los enfermos. Entonces en ese intertanto entre la misa y llevarlo, la gente empezó a Adorar esa presencia Real, antes de llevarla a los enfermos. Esto nos muestra además el vínculo entre Adoración y Eucaristía. ¿Cómo vas vivir la Eucaristía sin haberle antes adorado? Porque la adoración nos lleva a Jesús en la Eucaristía. En mi parroquia por ejemplo había gente que no iba a misa y empezaron a Adorar. Eso fue lo que les llevó a la Eucaristía.

Entre los creyentes hay muchos como el apóstol Tomás que precisan ver para creer. ¿Efectivamente adorar a Dios presente en el Santísimo Sacramento puede sanar enfermedades de las personas? ¿Qué pruebas puede dar?

Oracion de Sanacion

Adoracion al Santisimo Sacramento del Altar

15 Minutos con Jesus Sacramentado

Saturday, December 6, 2014

Rosario del Enfermo (con meditaciones)

El Santo Rosario es una devoción a Mariana de las más antiguas y más conocidas entre el pueblo cristiano. Para ti, hermano(a) que sufres, el Santo Rosario es la oración más apta, pues a veces transcurren horas y horas solo(a) sin saber en qué ocuparte. Además por tus mismas enfermedades, no puedes leer mucho.

Rezar el Santo Rosario es una manera excelente para vencer tu soledad, aprovechar tu tiempo y pedir a Jesús y a la Santísima Virgen fuerzas y valor para llevar tus sufrimientos. Las lecturas bíblicas y las reflexiones que se presentan a continuación se pueden leer con los misterios que corresponden al día que se rece el Rosario.

Dios nuestro, permítenos, ofrecerte junto con la Santísima Virgen María, este Rosario de meditación para los enfermos:

Por la señal de la Santa Cruz…

María, Salud de los Enfermos, Ruega por nosotros, y por todos los que sufren.

Gloria al Padre…

PRIMER MISTERIO
Primer Misterio Curación del Leproso en Galilea Mc 1, 40-45
Se le acerca un leproso suplicándole y, puesto de rodillas le dice: “Si quieres puedes limpiarme”.Compadecido de él, extendió su mano y le tocó y le dijo: “Quiero, queda limpio”. Y al instante le desapareció la lepra y quedó limpio.Lo despidió al instante prohibiéndole severamente: “Mira no digas nada a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que prescribió Moisés para que les sirva de testimonio”.Pero él, se puso a pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia, de modo que Jesús ya no podía presentarse en público en ninguna ciudad, sino que, se quedaba a las afueras, en lugares solitarios. Y acudían a él de todas partes.

REFLEXIÓN:

Las personas con mucha facilidad o por ignorancia, conveniencia o maldad rechazamos a quienes padecen alguna enfermedad. Hasta llegamos a pensar que en la medida en que los apartamos de nosotros o que nos alejamos de ellos, somos mejores. El Evangelio de San Marcos, nos presenta la curación de un enfermo de lepra para dar a entender que Jesús no despreciaba a los enfermos sino que los aliviaba.

El enfermo independientemente de la enfermedad que padezca y de las causas de haberla contraído, necesita el amor, la comprensión, y la misericordia de quienes conviven con ellos. Más aún el Evangelio nos enseña que cuando un enfermo se siente acogido y aliviado aunque no sea curado, puede convertirse en mensajero entusiasta de buenas noticias para sus hermanos.

Se reza Padre nuestro, 10 ave Marías y el Gloria.

Jaculatoria: Santa María, Salud de los Enfermos. Ruega por nosotros y por todos los que sufren.

SEGUNDO MISTERIO

Cristologia: La Curación del Leproso




Por: P. Enrique Cases | Fuente: Catholic.net



Entre los milagros que llevaron a muchos a creer y que mueven a Nicodemo a hablar con Jesús está la curación del leproso. Los evangelistas no señalan expresamente que fue en aquellos días, y lo sitúan de un modo inconcreto en una ciudad, pero parece muy probable que sea el Simón leproso el mismo que invitará a Jesús a comer unos días antes de la tercera pascua en Betania. Debía ser un personaje más o menos importante. La proximidad pudo conmover más a Nicodemo que procura enterarse del mensaje de Jesús y de su misma persona.

"Y vino hacia Él un leproso que, rogándole de rodillas, le decía: Si quieres, puedes limpiarme. Y compadecido, extendió la mano, le tocó y le dijo: Quiero, queda limpio. Y al momento, desapareció de él la lepra y quedó limpio. Le conminó y enseguida lo despidió, diciéndole: Mira, no digas nada a nadie; pero anda, preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio. Sin embargo, una vez que se fue, comenzó a proclamar y a divulgar la noticia, hasta el punto de que ya no podía entrar abiertamente en ciudad alguna, sino que se quedaba fuera, en lugares apartados. Pero acudían a Él de todas partes" (Mc).


Verificar la curación

La lepra es una enfermedad especialmente grave, pues junto a las llagas que deforman el cuerpo y que llevan lentamente a la muerte, se cría que era contagiosa y, por ello el leproso está sometido a prohibiciones como el acercarse a los sanos bajo pena de lapidación. Si se producía una curación tenía que se verificada por los sacerdotes. Era fácil ver en esta enfermedad la triste condición del pecador.


Acto de fe

El leproso acude a Jesús, con riesgo de su vida, con una petición humilde y dolorida:"si quieres, puedes limpiarme" Es un acto de fe, pues afirma que puede curarle, que está en su poder, y desea que esté también en su querer. Jesús no investiga su fe, la ve. Y accede rápidamente, lo toca con todo lo que esto llevaba de contaminarse legal y físicamente, dice "quiero, sé limpio", y se cura. La inmediata petición de discreción sorprende, pues muchos otros milagros son hechos para que crean los presentes; aquí hay silencio, quizá porque, en este caso, la lepra no era aún publica, o por otra razón que los evangelistas callan. Sí se le pide que vaya a los sacerdotes. No dice si siguió como discípulo; pero todo parece indicar que no sólo lo fue, sino que se cuenta entre el grupo de incondicionales, o amigos, si se quiere expresar así. Jesús quiere discreción para que no se malogren el crecimiento de sus primeras acciones en Judea.

Cristologia: La Curación del Paralítico




Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados.


Por: P. Enrique Cases | Fuente: Catholic.net

Los amigos ayudan, la fe cura

"Subiendo a una barca, cruzó de nuevo el mar y vino a su ciudad. Entonces le presentaron a un paralítico postrado en una camilla". Las gentes del pueblo se apiñan para ver a Jesús. La admiración y la sorpresa; la curiosidad y la necesidad, unidas a la fe religiosa, les empujan al nuevo Maestro. Los que llevan al paralítico no pueden acceder hasta el lugar donde está al Señor, e idean abrir el techo de la casa de Pedro para que el enfermo sea visto y curado. Todos se sorprenden de aquella amistad que conduce a estos extraños y extraordinarios modos, pero lo cierto es que el paralítico, que no podía acudir a pedir la curación por la naturaleza de su enfermedad, tiene amigos, y los amigos responden. "Al ver Jesús la fe de ellos" -fe y amistad que les hacen agradables al Señor- mira con misericordia al hombre que desciende del techo en rara figura, y dijo al paralítico: "Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados". Esta vez, antes que la curación, el perdón. La sanación del alma. Este hecho no pasa inadvertido a ciertos escribas que dijeron en su interior: "éste blasfema". Conociendo Jesús sus pensamientos, dijo: "¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? Qué es más fácil, decir: tus pecados te son perdonados, o decir: levántate y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados, dijo al paralítico: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. El se levantó y se marchó a su casa. Al ver esto, las multitudes se atemorizaron y glorificaron a Dios por haber dado tal poder a los hombres"(Mt).


El poder de perdonar

Si el modo en que Jesús ha perdonado al paralítico fuera sólo una cuestión de formas, parecería que Jesús hacía un juego de palabras; dar el perdón podía ser un juego más del hablar. Pero curar un paralítico no se puede hacer con palabras, y Jesús lo cura como señal de que verdaderamente ha perdonado el pecado. Es decir, tiene el poder de perdonar, algo que sólo Dios puede hacer. El hecho es importante y el milagro se ha convertido en un signo de la liberación del pecado, algo mucho más importante que una limitación corporal. Jesús perdona, hace algo reservado a Dios. Algunos pueden pensar que lo hace sólo como enviado de Dios. Otros pueden pensar que Dios está en medio de ellos. Pero los hechos son testimonio elocuente: el paralítico anda y alaba a Dios, y Jesús perdona los pecados.


Comienzan las oposiciones

En esta curación se advierte la primera oposición a Jesús tan sólo con críticas internas. La proclamación del reino no va a ser pacífica cuando se desvele más claramente quién es Él.


La Buena Nueva

Los hechos conmocionaron a toda la región y, cada vez más, acuden de todas partes para ver a Jesús. Los dolientes y sus familiares se ponen en movimiento. Jesús habla, anuncia la buena nueva, y cura.

Cristologia; Jesús y los Enfermos


Jesús y las personas

¿Qué decía Jesús a los enfermos? ¿Cómo les daba esperanza? ¿Por qué curaba a algunos? 


Por: P. Antonio Rivero, L.C. | Fuente: Libro Jesucristo.




Si uno lee con detención los Santos Evangelios descubre todo un mundo, un océano de dolor que parece rodear a Jesús. Parece un imán que atrae a cuanto enfermo encuentra en su paso por la vida. Él mismo se dijo Médico que vino a sanar a los que estaban enfermos. No puede decir "no" cuando clama el dolor. El amor de Jesús a los hombres es, en su última esencia, amor a los que sufren, a los oprimidos. El prójimo para Él es aquel que yace en la miseria y el sufrimiento (cf. Lc 10, 29 ss). La buena nueva que vino a predicar alcanzaba sobre todo a los enfermos.

El dolor y el sufrimiento no son una maldición, sino que tienen su sentido hondo. El sufrimiento humano suscita compasión, respeto; pero también atemoriza. El sufrimiento físico se da cuando duele el cuerpo, mientras que el sufrimiento moral es dolor del alma. Para poder vislumbrar un poco el sentido del dolor tenemos que asomarnos a la Sagrada Escritura que es un gran libro sobre el sufrimiento.(105) El sufrimiento es un misterio que el hombre no puede comprender a fondo con su inteligencia. Sólo a la luz de Cristo se ilumina este misterio. Desde que Cristo asumió el dolor en todas sus facetas, el sufrimiento tiene valor salvífico y redentor, si se ofrece con amor. Además, todo sufrimiento madura humanamente, expía nuestros pecados y nos une al sacrificio redentor de Cristo.

La enfermedad en tiempos de Jesús.

El estado sanitario del pueblo judío era, en tiempos de Jesús, lamentable. Todas las enfermedades orientales parecían cebarse en su país. Y provenían de tres fuentes principales: la pésima alimentación, el clima y la falta de higiene.

La alimentación era verdaderamente irracional. De ahí el corto promedio de vida de los contemporáneos de Jesús y el que veamos con tanto frecuencia enfermos y muertos jóvenes en la narración evangélica. Pero era el clima el causante de la mayor parte de las dolencias. En el clima de Palestina se dan con frecuencia bruscos cambios de calor y frío. El tiempo fresco del año, con temperaturas relativamente bajas, pasa, sin transición ninguna, en los "días Hamsin" (días del viento sur del desierto), a temperaturas de 40 grados a la sombra. Y, aun en esos mismos días, la noche puede registrar bruscos cambios de temperatura que, en casas húmedas y mal construidas como las de la época, tenían que producir fáciles enfriamientos, y por lo mismo, continuas fiebres. Y con el clima, la falta de higiene.

De todas las enfermedades la más frecuente y dramática era la lepra que se presentaba en sus dos formas: hinchazones en las articulaciones y llagas que se descomponen y supuran. La lepra era una terrible enfermedad, que no sólo afectaba al plano físico y corporal, sino sobre todo al plano psicológico y afectivo. El leproso se siente discriminado, apartado de la sociedad. Ya no cuenta. Vive aislado. Al leproso se le motejaba de impuro. Se creía que Dios estaba detrás con su látigo de justicia, vengando sus pecados o los de sus progenitores. Basta leer el capítulo trece del Levítico para que nos demos cuenta de todo lo que se reglamentaba para el leproso. ¡La lepra iba comiendo sus carnes y la soledad del corazón! Todos se mantenían lejos de los leprosos. E incluso les arrojaban piedras para mantenerlos a distancia.

¿Cuál era la postura de los judíos frente a la enfermedad? Al igual que los demás pueblos del antiguo Oriente, los judíos creían que la enfermedad se debía a la intervención de agentes sobrenaturales. La enfermedad era un pecado que tomaba carne. Es decir, pensaban que era consecuencia de algún pecado cometido contra Dios. El Dios ofendido se vengaba en la carne del ofensor. Por eso, el curar las enfermedades era tarea casi exclusivamente de sacerdotes y magos, a los que se recurría para que, a base de ritos, exorcismos y fórmulas mágicas, oraciones, amuletos y misteriosas recetas, obligaran a los genios maléficos a abandonar el cuerpo de ese enfermo. Para los judíos era Yavé el curador por excelencia (cf. Ex 15, 26).

Más tarde, vino la fe en la medicina (cf. Eclesiástico 38, 1-8). No obstante, la medicina estaba poco difundida y no pasaba de elemental. Por eso, la salud se ponía más en las manos de Dios que en las manos de los médicos.

Monday, December 1, 2014

El Ministerio de la Oración: Liberación y Sanación Interior



La oración por los hermanos es una oración de intercesión que se dirige a Dios a favor de una persona, orando en presencia de esta persona, con la manifestación de los carismas que el Espíritu done libremente a aquel grupito de personas para ayudar a la persona necesitada. En este sentido el ministerio de la oración por los hermanos y el de intercesión viven dos realidades tanto espirituales como ministeriales muy cercanas.  

Recordamos para el ministerio de intercesión, cuáles son las condiciones espirituales más importantes para la oración de intercesión: la fe (confianza), la perseverancia, el perdón, la asistencia del Espíritu Santo.

Señalamos algunos aspectos que pueden concernir más específicamente a la oración sobre los hermanos: cuando hablamos de fe como condición indispensable para la oración es suficiente (y ciertamente no es poco) poseer un don de fe que sea confianza incondicional en el amor omnipotente de Dios. Por lo tanto no es indispensable el carisma de la Fe carismática, o sea el don que el Espíritu concede a algunos de modo que puedan “saber” y afirmar, con absoluta certeza lo que Dios realizará (curaciones, signos, milagros, etc.).

LA ORACIÓN DE LIBERACIÓN


La oración de liberación es una oración dirigida a Dios normalmente hecha por un grupo de creyentes para pedir la liberación del maligno a favor del que sufre su influjo con exclusión de los casos de posesión diabólica (siempre reservados al exorcismo).

En la oración de liberación non es legítimo, por parte de los laicos y también de los sacerdotes que no tengan las debidas licencias, dirigirse directamente al demonio incluso cuando no se trate de posesión diabólica. Es necesario que el grupo de oración esté constituido  por hermanos que posean las cualidades humanas (un buen equilibrio psíquico), espirituales (vida de gracia) y que el grupo, en su conjunto, posea dones carismáticos (carisma de misericordia, carisma de intercesión, carisma de discernimiento, carisma de autoridad) y haya recibido una buena formación en esta materia.

La oración de liberación debe ser objeto de un atento discernimiento.

Un primer discernimiento  se obtiene, antes de la oración, dedicando a la persona que pide la liberación, un tiempo suficiente para una escucha delicada y paciente. Un segundo discernimiento se logrará durante la oración sobre la persona, antes de comenzar una eventual oración de liberación, confiándose sobre todo a los carismas (si están presentes) de discernimiento y discernimiento de espíritus.

Un discernimiento final es el que nace después de la oración cuando se evaluando lo sucedido entre los miembros del equipo de oración.

Todo equipo adaptará este itinerario de discernimiento al camino realizado, la formación madurada, y sobre todo una consideración humilde a cerca de los frutos derivados de la experiencia vivida juntos.

Tomado de “El ministerio de la oración por los que sufren” Fray Alejandro R. Ferreirós OFM Conv

LA ORACIÓN DE SANACIÓN INTERIOR


Todos hemos experimentado, al menos alguna vez, sufrimientos, conflictos interiores, cólera fuerte e irracional, miedos, tristeza, etc. Frecuentemente estas situaciones derivan de un estado de “enfermedad interior” debido a heridas o traumas recibidos durante nuestra vida (incluso en los primeros instantes o incluso en la vida prenatal).
Sabemos por el Evangelio que Jesús puede curarnos no sólo físicamente sino también interiormente: psicológicamente, emocionalmente, espiritualmente.
No es necesario saber con precisión qué cosa, en nosotros, tiene necesidad de sanación, aunque el saberlo ayude. Nosotros podemos orar para ser sanados interiormente y dejar que el Señor nos guíe en aquello que debemos hacer o por lo que debamos orar seguidamente.
La oración por la sanación interior se realiza, generalmente en un pequeño grupo (como los del ministerio de oración sobre los hermanos).
El que recibe las oraciones de sanación interior o de liberación debe saber cuánto es indispensable el estado de gracia y la conciencia de que la sanación debe situarse siempre dentro de un proceso de conversión y creciente encuentro con el Señor.
Tomado de “El ministerio de la oración por los que sufren” Fray Alejandro R. Ferreirós OFM Conv

LOS CAMINOS DE SANACIÓN INTERIOR Y LIBERACIÓN



Las oraciones de sanación interior y las de liberación requieren, normalmente, un cierto camino de repetición durante el cual la persona obtiene beneficios siempre mayores. A fín de que estos beneficios no tarden en verificarse y para evitar el peligro de malograr las intervenciones del Señor es necesario que este camino vea:
* La colaboración activa de la persona que sufre
* El sostén por parte de la comunidad de oración, particularmente por parte de los ministerios de intercesión y oración sobre los hermanos.
La colaboración activa se puede realizar de diversos modos como acogida del plan de salvación o sanación que Dios quiera donarnos. Por ejemplo:
*  Participación asidua en la oración comunitaria
*  Ejercicio del perdón
*  Frecuencia en los sacramentos
* Meditación de la Palabra de Dios (particularmente de los pasajes bíblicos recibidos durante las oraciones)
* Realización de las obras (comportamientos, actitudes, gestos, oraciones, etc) que el Señor pide para nuestra conversión y sanación
* Recurrir a la dirección espiritual.
 El responsable del grupo de oración, con delicadeza y amor, recordará siempre a los que sufren la necesidad de su propia colaboración activa en el curso de un camino de sanación o liberación.
El apoyo del grupo y particularmente el apoyo ministerial ayuda mucho a superar las dificultades que aparecen, a lo largo del camino. El responsable del equipo de oración que sigue un camino de sanación deberá compartir siempre son el equipo y el coordinador del ministerio las modalidades con las cuales es oportuno intervenir para apoyar a las personas que reciben oraciones. Se tratará de modalidades que, en el respeto de la colaboración activa indicada, deberán ser objeto de un discernimiento que tiene en cuenta la situación específica.
Tomado de “El ministerio de la oración por los que sufren” Fray Alejandro R. Ferreirós OFM Conv

INDICACIONES PARA LA ORACIÓN DE SANACIÓN INTERIOR



La oración de sanación interior se refiere  principalmente a todos los trastornos que han afectado la psiquis (sobre todo en la esfera afectiva y emocional o de los recuerdos) influenciando negativamente comportamientos o modos de pensar. Estos afectan luego otras esferas, la vida espiritual o física de la persona.

Dios, en su sabiduría y preocupación por cada uno, conoce el momento más indicado y la gradualidad con la que se debe ofrecer la sanación interior. El equipo de oración pedirá al Señor recibir el discernimiento carismático antes de comenzar la oración de sanación interior sobre la persona que sufre. Por el mismo motivo, durante la oración, es bueno evitar realizar un camino de sanación basado únicamente en modelos descriptos en libros específicos.

Se deben también evitar los métodos que hagan referencia a psicoterapia (reservada a médicos expertos en este campo).

El conocimiento de las situaciones (presentes o pasadas) de la vida del enfermo, aunque se crea proveniente de presuntos carismas, debe ser usado con gran discernimiento en cuando no siempre es positivo manifestar abiertamente al enfermo hechos que se refieren a aspectos particulares delicados de la vida personal.

La sanación interior no puede proceder sin una coherencia suficiente y un compromiso, por parte del solicitante, en el cuidado de la propia vida espiritual. Con tal propósito recordamos que el sacramento de la reconciliación es indispensable para recibir la sanación interior. En caso de dificultades serias a nivel espiritual se recomienda dirigirse a un sacerdote.

Los traumas, las heridas psíquicas, pueden provocar condicionamientos incluso muy fuertes que disminuyen la libertad de la persona. Es tarea de la oración de sanación interceder  para que el paciente sea liberado de estos condicionamientos. Esta oración no tiene que ser confundida con la oración de liberación como comúnmente señala la renovación (liberación de las influencias del maligno).

Durante la oración de sanación interior podría ser útil una oración de liberación en aquellos casos en los cuales el discernimiento (posiblemente carismático) realizado por el equipo que ora, lleve a pensar que la sanación interior se encuentre obstaculizada por un influjo negativo del demonio.

La sanación interior requiere normalmente un camino de algunas sesiones. Este camino debe ser propuesto con delicadeza al interesado de modo que pueda expresarse en merito con toda libertad.

Tomado de “El ministerio de la oración por los que sufren” Fray Alejandro R. Ferreirós OFM Conv

INDICACIONES SOBRE LA ORACIÓN DE LIBERACIÓN



INDICACIONES SOBRE LA ORACIÓN DE LIBERACIÓN

La oración de liberación es una oración de intercesión que se dirige a Dios para que la persona sobre la cual se ora sea liberada de la influencia del maligno.

Se realiza en los casos de necesidad efectiva y solamente después de un discernimiento por parte del grupo que ora.

Requiere la conciencia y la preparación por parte de todo el grupo que reza. En caso de que el discernimiento muestre la utilidad, debe ser propuesta, con discreción y sensibilidad, a la persona necesitada.

Requiere la participación activa de esta persona y puede ser repetida algunas veces, preocupándose de que no sustituya el compromiso personal (conversión, perdón, oración, alabanza, vida de gracia) de quien la recibe.

En ningún caso puede volverse un exorcismo (aunque no se lo exprese claramente) y por lo tanto  no puede comportar un diálogo dirigido al demonio o a otros espíritus.

Ninguna oración de liberación (ni exorcismo) puede referirse a presuntos influjos negativos o presuntos ligámenes ejercidos por las almas de los difuntos ya que de ninguna de ellas es lícito presumir su condenación y por lo tanto que sea instrumento del demonio. Tampoco es lícito creer que las almas en un eventual estado de purificación puedan hacer el mal.

Tomado de “El ministerio de la oración por los que sufren” Fray Alejandro R. Ferreirós OFM Conv

CAMINOS DE SANACIÓN Y APOYO MINISTERIAL



CAMINOS DE SANACIÓN Y APOYO MINISTERIAL

El comienzo de un camino de sanación interior o liberación es un momento muy delicado para la vida espiritual y psicológica de la persona. Por lo tanto se debe realizar un discernimiento atento por parte del coordinador junto con los responsables del equipo cuando se recibe alguna solicitud.

En todo momento se debe tomar en seria consideración la disponibilidad de la persona para seguir con esfuerzo las indicaciones que el Espíritu quisiera dar y la disponibilidad a un camino de conversión. La participación de la persona debe ser libre, consciente y clara.

La duración del camino de oración dependerá del discernimiento del equipo teniendo en cuenta los frutos, la participación activa del interesado, los momentos de pausa necesarios para una maduración personal y para recibir lo que el Señor va obrando. Luego de un número razonable de oraciones es sabio interrumpir, al menos momentáneamente el camino.

Finalizada cada oración el responsable debe recordar a la persona la palabra que el Señor le ha dado que se volverá un punto de referencia para el camino personal de oración que se realiza.

Los miembros del equipo compartirán, luego de cada oración, la acción salvífica que el Señor está realizando. Evitando caer en la tentación de volverse un consejero espiritual, el coordinador mantendrá un diálogo abierto con la persona por la que se ora con respecto a su camino.

Al finalizar cada oración los presentes deben evitar  hacer comentarios personales y, si es posible, invitarán al hermano a permanecer unos minutos delante del Santísimo.

Se indicará oportunamente la importancia de prepararse con el tiempo necesario desarrollando la oración personal y la vida sacramental.

En el caso de que el coordinador, durante un tiempo razonable, no tenga más noticias sobre las necesidades que motivaron la oración, deberá establecer si es que todavía subsisten las condiciones para proseguir con la de intercesión.

Finalmente es importante que se exhorte a los hermanos a permanecer en contacto para poder ofrecer eventuales testimonios.

Tomado de “El ministerio de la oración por los que sufren” Fray Alejandro R. Ferreirós OFM Conv

Comienza el Adviento



El Adviento es el comienzo del Año Litúrgico, empieza el domingo más próximo al 30 de noviembre y termina el 24 de diciembre. Son los cuatro domingos anteriores a la Navidad y forma una unidad con la Navidad y la Epifanía.

El término "Adviento" viene del latín adventus, que significa venida, llegada. El color usado en la liturgia de la Iglesia durante este tiempo es el morado. Con el Adviento comienza un nuevo año litúrgico en la Iglesia, 

El sentido del Adviento es avivar en los creyentes la espera del Señor.
Se puede hablar de dos partes del Adviento:

Primera Parte

Desde el primer domingo al día 16 de diciembre, con marcado carácter escatológico, mirando a la venida del Señor al final de los tiempos;

Segunda Parte

Desde el 17 de diciembre al 24 de diciembre, es la llamada "Semana Santa" de la Navidad, y se orienta a preparar más explícitamente la venida de Jesucristo en las historia, la Navidad.

Las lecturas bíblicas de este tiempo de Adviento están tomadas sobre todo del profeta Isaías (primera lectura), también se recogen los pasajes más proféticos del Antiguo Testamento señalando la llegada del Mesías. Isaías, Juan Bautista y María de Nazaret son los modelos de creyentes que la Iglesias ofrece a los fieles para preparar la venida del Señor Jesús.

Monday, November 24, 2014

Milagros Eucaristicos 1 Padre Carlos Cancelado.

Las Florecillas de San Francisco Capitulo XIV



En los comienzos de la Orden, estaba una vez San Francisco reunido con sus compañeros en un eremitorio hablando de Cristo; en esto, impulsado por el fervor de su espíritu, mandó a uno de ellos que, en nombre de Dios, abriese la boca y hablase de Dios como el Espíritu Santo le inspirase. Obediente al mandato recibido, el hermano habló de Dios maravillosamente; San Francisco le impuso silencio, y mandó lo mismo a otro; éste obedeció, a su vez, y habló de Dios con mucha penetración; San Francisco le impuso silencio de la misma manera y mandó al tercero que hablase de Dios; también éste comenzó a hablar tan profundamente de las cosas secretas de Dios, que San Francisco conoció que, al igual que los otros dos, hablaba bajo la acción del Espíritu Santo.

Y esto quedó demostrado, además, por una señal expresa, porque, mientras se hallaban en esa conversación, apareció Cristo bendito en medio de ellos con el aspecto y figura de un joven hermosísimo, y, bendiciéndoles a todos, los llenó de tanta dulcedumbre, que todos quedaron al punto fuera de sí y cayeron a tierra como muertos, ajenos totalmente a las cosas de este mundo. Cuando volvieron en sí, les dijo San Francisco:

-- Hermanos míos amadísimos, dad gracias a Dios, que ha querido, por la boca de los sencillos, revelar los tesoros de la divina sabiduría, ya que Dios es quien abre la boca a los mudos y hace hablar sabiamente a los sencillos.

En alabanza de Cristo. Amén.