Oración de Sanación


Querido Señor Jesús, es mi voluntad ofrecerte todo lo que soy y todo lo que quiero ser. Te abro todos los rincones de mi corazón e invito a tu Espíritu Santo a que habite en mi interior.
Te ofrezco mi vida, mi corazón, mi mente, mi cuerpo, mi alma, mi espíritu, todas mis esperanzas, planes y sueños. Te entrego mi pasado, presente y futuro, mis hábitos, mis defectos de carácter, mis actitudes, mi sustento, mis bienes, mis finanzas, mi seguro médico, mi trabajo y todas mis relaciones. 
Te entrego mi salud, mis discapacidades, mi aspecto físico, mi hogar, mi familia, mi matrimonio, mis hijos, mi sexualidad y mis amistades. Te pido que seas el Señor de cada aspecto de mi vida. Te ofrezco mis heridas, dolores, preocupaciones, ansiedades y miedos, y te pido que me limpies.

Entrego todo a tu amoroso cuidado. Por favor, Señor, háblame claramente. Abre mis oídos para escuchar tu voz. Abre mi corazón para tener una comunión contigo aun más íntima. Necesito desesperadamente sentir tu abrazo cariñoso. Cierra las puertas que necesitan ser cerradas y abre las puertas que deben ser abiertas. Pon mis pies en el camino recto y estrecho que conduce a la vida eterna. Amén.

10 DE FEBRERO DE 2016 MIÉRCOLES DE CENIZA





La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo.

La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón.

Las palabras que se usan para la imposición de cenizas, son:

*“Concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida”

*“Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás"

* “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”.

ORIGEN DE LA COSTUMBRE

Antiguamente los judíos acostumbraban cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios.

En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un "hábito penitencial". Esto representaba su voluntad de convertirse.

En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.

Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos del año anterior. Esto nos recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada.

También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno.

La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos.

Cuando el sacerdote nos pone la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar, de querer tener amistad con Dios. La ceniza se le impone a los niños y a los adultos.

EL AYUNO Y LA ABSTINENCIA

El miércoles de ceniza y el viernes santo son días de ayuno y abstinencia. La abstinencia obliga a partir de los 14 años y el ayuno de los 18 hasta los 59 años. El ayuno consiste hacer una sola comida fuerte al día y la abstinencia es no comer carne. Este es un modo de pedirle perdón a Dios por haberlo ofendido y decirle que queremos cambiar de vida para agradarlo siempre.

LA ORACIÓN:

La oración en este tiempo es importante, ya que nos ayuda a estar más cerca de Dios para poder cambiar lo que necesitemos cambiar de nuestro interior.

Necesitamos convertirnos, abandonando el pecado que nos aleja de Dios. Cambiar nuestra forma de vivir para que sea Dios el centro de nuestra vida. Sólo en la oración encontraremos el amor de Dios y la dulce y amorosa exigencia de su voluntad.

Para que nuestra Oración tenga frutos, debemos evitar lo siguiente:

La hipocresía: Jesús no quiere que oremos para que los demás nos vean llamando la atención con nuestra actitud exterior. Lo que importa es nuestra actitud interior.

La disipación: Esto quiere decir que hay que evitar las distracciones lo más posible. Preparar nuestra oración, el tiempo y el lugar donde se va a llevar a cabo para podernos poner en presencia de Dios.

La multitud de palabras: Esto quiere decir que no se trata de hablar mucho o repetir oraciones de memoria sino de escuchar a Dios. La oración es conformarnos con Él; nuestros deseos, nuestras intenciones y nuestras necesidades. Por eso no necesitamos decirle muchas cosas. La sinceridad que usemos debe salir de lo profundo de nuestro corazón porque a Dios no se le puede engañar.

EL SACRIFICIO:

Al hacer sacrificios (cuyo significado es "hacer sagradas las cosas"), debemos hacerlos con alegría, ya que es por amor a Dios. Si no lo hacemos así, causaremos lástima y compasión y perderemos la recompensa de la felicidad eterna. Dios es el que ve nuestro sacrificio desde el cielo y es el que nos va a recompensar.

“Cuando ayunéis no aparezcáis tristes, como los hipócritas que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo, ya recibieron su recompensa. Tú cuando ayunes, úngete la cabeza y lava tu cara para que no vean los hombres que ayunas, sino Tu Padre, que está en lo secreto: y tu padre que ve en lo secreto, te recompensará." (Mt 6,6).

CONCLUSIÓN:

Como vemos, la ceniza no es un rito mágico, no nos quita nuestros pecados, para ello tenemos el Sacramento de la Reconciliación. Es un signo de arrepentimiento, de penitencia, pero sobre todo de conversión. Es el inicio del camino de la Cuaresma, para acompañar a Jesús desde su desierto hasta el día de su triunfo que es el Domingo de Resurrección.

Debe ser un tiempo de reflexión de nuestra vida, de entender a donde vamos, de analizar como es nuestro comportamiento con nuestra familia y en general con todos los seres que nos rodean.

En estos momentos al reflexionar sobre nuestra vida, debemos convertirla de ahora en adelante en un seguimiento a Jesús, profundizando en su mensaje de amor y acercándonos en esta Cuaresma al Sacramento de la Reconciliación (también llamado confesión), que como su nombre mismo nos dice, representa reconciliarnos con Dios y sin reconciliarnos con Dios y convertirnos internamente, no podremos seguirle adecuadamente.

Está Reconciliación con Dios está integrada por el Arrepentimiento, la Confesión de nuestros pecados, la Penitencia y finalmente la Conversión.

El arrepentimiento: Debe ser sincero, reconocer que las faltas que hemos cometido (como decimos en el Credo: en pensamiento, palabra, obra y omisión), no las debimos realizar y que tenemos el firme propósito de no volverlas a cometer.

La confesión de nuestros pecados: El arrepentimiento de nuestras faltas, por sí mismo no las borra, sino que necesitamos para ello la gracia de Dios, la cual llega a nosotros por la absolución de nuestros pecados expresada por el sacerdote en la confesión.

La penitencia: Que debemos cumplir empieza desde luego por la que nos imponga el sacerdote en el Sacramento de la Reconciliación, pero debemos continuar con la oración, que es la comunicación íntima con Dios, con el ayuno, que además del que manda la Iglesia en determinados días, es la renuncia voluntaria a diferentes satisfactores con la intención de agradar a Dios y con la caridad hacia el prójimo.

Y finalmente la Conversión que como hemos dicho es ir hacia delante, es el seguimiento a Jesús.

Es un tiempo de pedir perdón a Dios y a nuestro prójimo, pero es también un tiempo de perdonar a todos los que de alguna forma nos han ofendido o nos han hecho algún daño. Pero debemos perdonar antes y sin necesidad de que nadie nos pida perdón, recordemos como decimos en el Padre Nuestro, muchas veces repitiéndolo sin meditar en su significado, que debemos pedir perdón a nuestro Padre, pero antes tenemos que haber perdonado sinceramente a los demás.

Y terminemos recorriendo al revés nuestra frase inicial, diciendo que debemos escuchar y leer el Evangelio, meditarlo y Creer en él y con ello Convertir nuestra vida, siguiendo las palabras del Evangelio y evangelizando, es decir transmitiendo su mensaje con nuestras acciones y nuestras palabras.

Sugerencias para vivir la fiesta:

Asistir a la iglesia a ponerse ceniza con la actitud de conversión que debemos tener.

Leer la parábola del hijo pródigo, San Lucas 15, 11-32 o el texto evangélico de San Mateo 6, 1-8.

Oración Para la Salud de un Hijo Enfermo



 Amado Señor, tú conoces el corazón de tus hijos y no te quedas indiferente ante el pobre que te suplica. Tú sabes lo que nos aflige el bienestar de nuestros niños, tu comprendes la preocupación de los papás ante la enfermedad de alguno de sus hijos. Vengo hoy como el funcionario real del Evangelio, a pedirte que desciendas y sanes a nuestro niño/a (nombre con fe al niño/a enfermo por quien se está orando de manera especial y el mal que lo aqueja). 

Aún desde la preocupación que nos causa su enfermedad, desde el dolor y el desconcierto, si esta enfermedad está dentro de lo que tu permites, aceptamos este momento como ocasión de purificación, de abandono en tus manos, de ofrecimiento generoso de nuestras vidas. 

Aceptamos este momento como una ocasión para unirnos desde el sufrimiento a los dolores de Cristo por la salvación del mundo (Colosenses 1, 24) (Tómese unos minutos y, en calma, que su corazón se una a lo que acaba de decir con sus labios: “con este sufrimiento, me uno, Señor, a tu pasión…”) 

Ahora, Señor, a ti que quieres que tengamos vida en abundancia, te pido que por el poder del misterio de tu infancia y tu vida oculta en el hogar de Nazaret, sanes al niño/a a quien tú conoces y amas. 

Cuida de su cuerpito y de su alma. Pasa tu mano sanadora sobre él para que sienta tu alivio, tus cuidados y se restablezca prontamente según tu voluntad.

GUÍA PRÁCTICA PARA ESTAR EN ORACIÓN ANTE LA DIVINA EUCARISTÍA



ORAR: Orar es estar amorosamente con Dios, como el niño o la niña están con la más tierna madre comunicándose amor, aunque muchas veces no se haga con palabras. La oración no es cuestión de palabras, sino de amor. Es un dialogo amoroso.

1. SALUDO: Estas delante de Jesús, el Rey Eterno. Arrodíllate, pues dice la Escritura “ante El, toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra”, toma conciencia de esta maravillosa verdad: estás ante la presencia Divina del Rey Eterno, salúdalo con amor.

2. ORACIÓN DE PROTECCIÓN: Por la señal de la Santa Cruz…..Amén 
Entrega: Yo me coloco en la presencia de Jesucristo y me someto a su señorío. Me pongo “la armadura de Dios, para que en el día malo pueda resistir y permanecer firme a pesar de todo”. (Ef.6, 10-11). Me mantengo firme; tomo “la verdad como cinturón, la justicia como coraza”. (Ef.6, 14). Yo llevo el escudo de la fe; así podre atajar las Flechas incendiarias de los ángeles caídos (Ef.6, 16).

Acepto “la salvación y la Espada del Espíritu Santo o sea la Palabra de Dios” (Ef. 6, 17). Me calzo las sandalias del Divino Maestro para anunciar el Evangelio de la paz y me coloco la Corona de Espinas como casco.

Sellamiento con la Sangre de Jesús: 
En el Nombre Poderoso de Nuestro Señor 
Jesucristo, yo clamo humildemente su Preciosísima Sangre sobre mí, sobre este lugar; en el aire, la atmósfera, el agua, el fuego, la tierra, lo subterráneo, los abismos, el bajo mundo y todos sus frutos a mi alrededor. Sello en la Preciosa Sangre de Jesucristo, mi alma, mi espíritu, mi mente y mi cuerpo, mi pasado, presente y futuro; todo lo que soy, lo que hago, lo que tengo; sello el Norte, el Sur, el Oriente y el Occidente, la puerta de los abismos, lo alto y lo profundo, lo ancho y lo largo, este lugar y a todos los presentes, mi familia y asociados, nuestros lugares, posesiones y fuentes de ayuda en la Sangre de Jesús. Amén.
Padre Nuestro que estás en el Cielo…

3. PIDE PERDÓN POR TUS PECADOS Y PERDONA A QUIEN TE HAYA OFENDIDO: Dedica el tiempo suficiente para purificarte. Repasa si tienes resentimientos si alguien te ofendió y dile mentalmente: yo te perdono en el Nombre de Jesucristo, y que Dios te bendiga.

Examínate, si en tu examen encuentras pecados graves, debes buscar un confesor y empezar una vida nueva.

4. SILENCIAMIENTO: Presenta al Señor tu cansancio, tus preocupaciones, tus dificultades o alguna impaciencia que has tenido hace poco.

Siéntate bien: endereza la espalda y la cabeza y deja caer los hombros hacia atrás y te vas a silenciar en tu mente y corazón, delante de Jesús.

Imagínate como un tierno bebé o una tierna bebé y que Jesús, así como lo pintan en la imagen de Jesús de la Misericordia, te toma en brazos y tu descansas en El y El te trata con la ternura de la más amorosa madre. Jesús te dice, descansa en Mi, yo haré con mis brazos una cunita para ti.

Ahora imagina que Jesús acariciándote te va orientando el ejercicio para silenciarte: suelta las tensiones de la frente y deja descansar tus ojitos, suelta todas las tensiones de la carita; imagina como Jesús te acaricia y te dice de nuevo: descansa tus ojitos en Mi, descansa tu carita, suelta las tensiones del cuello y de la nuca, mucho más, deja descansar los hombros, déjalos caer, abandona tus brazos en mi, abandona todas tus tensiones. Este es un ejercicio que haces con Jesús, bajo la guía del Espíritu Santo.

Entrega todas las tensiones del tórax y del abdomen, deja descansar las manos y los deditos de las manos, suelta las tensiones de las piernas, de las rodillas, de los músculos gemelos y de los pies.

Entrégale tu corazón a Jesús; Jesús le dice a tu corazón que no tenga prisa, que esté tranquilo.

Ahora Jesús te dirá: dame otros regalos; regálame tus preocupaciones y regálame tus malestares como ofrenda de amor; Preocupaciones por tu propia salud, preocupaciones por la salud de la familia, preocupaciones laborales, porque se tiene trabajo o porque no se tiene; dificultades en el estudio, dificultades en la familia o con otras personas, otras preocupaciones o malestares, todo entrégalo amorosamente a Jesús. “Fíate de El y hallarás los deseos de tu corazón”

5. PEDIR EL ESPÍRITU SANTO: Ahora Jesús quiere entregarte su Santo Espíritu; recordando el episodio donde Jesús resucitado, soplando sobre los discípulos les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”; imagina que también el Señor Jesús sopla sobre ti, para que recibas el Espíritu Santo, y en brazos de Jesús, toma el aire profundamente por la nariz y lo vas soltando lentamente por la boca, entreabriendo los labios, sin perder de vista a Jesús, mientras repites: ven Espíritu Santo; haz el ejercicio de respiración unas 10 veces.

Pide el Espíritu Santo en el Nombre de Jesús, puedes ir cantando mentalmente un himno al Espíritu Santo con amor y devoción.

Ahora disfruta de esa presencia del Espíritu del Señor, siente que te arropa el Espíritu Santo, con su ternura, con su amor, que te llena de paz, de alegría y de gozo, que te entrega el don de la piedad, el don de adora, el don de la contemplación de Jesús. El Espíritu Santo te iluminará otras cosas y te dará consolaciones; El te indicará el camino, te guiará, conforme a la promesa de Jesús “ No pueden decir Señor, Señor si no es bajo la guía del Espíritu Santo”. “El Espíritu Santo les guiará a la verdad plena.

6. CONTEMPLAR: Ahora podrías otra vez arrodillarte, quedarte en adoración, contemplando a Jesús; se trata de mirarlo a El, si estas ante el Santísimo debes mirar la Hostia; El te esta contemplando desde la Hostia, te envía ternura y amor. Los rayos de la Luz Divina del Señor, te bañan; Jesús te mira, míralo tu también, envíale amor desde tu corazón. Jesús también te sonríe y te arropa con su Divino Amor.
Si pasas a otro punto, luego puedes volver a contemplar.

7. ORAR CON LA BIBLIA: Abre tu Biblia, lee y medita de un evangelio, de la carta de algún apóstol o un Salmo; lee despacio, saboreando las palabras. Descubre lo que quiere decirte Dios, luego respóndele en oración y asume un compromiso.

8. ALABANZA Y ACCIÓN DE GRACIAS: Alabar es decirle cosas bonitas al Señor, como quien ama mucho: Gracias Señor por tu inmenso amor, yo te alabo Padre Eterno por tu infinita ternura, por tu misericordia, “ porque haz hecho todas las cosas con sabiduría y amor”; tu obra es perfecta, bella y ordenada…(así podemos estar mucho rato, alabando a Dios con y por la creación). Podrías continuar así: yo quiero decirle a todas las flores del universo que te alaben a Ti Señor, que exhalen sus aromas, que presenten sus mejores galas, sus colores y formas, para adorar al Rey de la creación, al Hacedor, a quién les dio la vida. Yo quiero ofrecerte Señor, en este momento, un ramillete de flores recogidas de todo el universo y en ellas coloco también mi corazón, que sea como una rosa perfumada, pura y tierna en alabanza a Tu Santo y Divino Nombre.

Continua con tus propias palabras y con los sentimientos que el Espíritu Santo te inspira, pero recuerda que debe ser con amor, como dice Santa Teresa: “ No se trata de hablar mucho, sino de amar mucho..”

Continua con tus propias palabras y con los sentimientos que el Espíritu Santo te inspira, pero recuerda que debe ser con amor, como dice Santa Teresa: “ No se trata de hablar mucho, sino de amar mucho..”

(Puedes seguir con las aves) Las aves ,Señor, cantan sus trinos alegres y sonoros. Quiero ofrecerte el cantar de las aves del mundo entero, como una sinfonía de alabanza a tu gloria y quiero también en este momento cantarte con amor( cántale una canción que te guste. En silencio si estas adorando donde se pide silencio, cántale al Señor, con todo el sentimiento, la elocuencia del alma y del corazón).
Preséntale también al Señor, con amor, todos los motivos que tienes para darle gracias.

9. PETICIONES: Pide a Dios por la Iglesia Universal, por el Papa, por los Obispos, por los Sacerdotes, por la Parroquia, por tus intenciones particulares, por los gobernantes, por la familia, por los que sufren, por la paz, por quienes te piden oración.
Todas estas intenciones se presentan a Dios Padre en el Nombre de Jesucristo, por intercesión de la Virgen María.
Podrías volver a otro rato de contemplación. Mirar a Jesús y sentir que El te mira y cantarle algún himno o salmo que puedes escoger en el cantoral.

10.DESPEDIDA:

Al terminar te arrodillas de nuevo y te despides con una profunda adoración a Jesús.

Hay otras formas. Déjate conducir por el Espíritu Santo.

Y recuerda! Lo más importante es amar a Jesús.
Repito: “No se trata de hablar mucho, sino, de amar mucho”.

Trata de memorizar los pasos para Orar ante la Divina Eucaristía:
1.- Saludo.
2.- Oración de Protección.
3.- Pedir protección y perdonar.
4.- Silenciamiento.
5.- Pedir el Espíritu Santo.
6.- Contemplar.
7.- Orar con la Biblia.
8.- Alabanza y Acción de Gracias.
9.- Peticiones. Padre Nuestro. Ave María.
10.- Despedida.

ORACION PIDIENDO LA SABIDURIA



(Sb 9, 1-11)

Padre Celestial y Señor de la Misericordia, que con tu Palabra hiciste todas las cosas y en tu Sabiduría formaste al ser humano, para que rigiese al mundo con santidad y justicia. Dame la sabiduría asistente de tu trono Y no me excluyas del número de tus hijos, Pues aunque uno sea perfecto entre los hombres, 

Sin tu sabiduría será estimado en nada. Contigo está la Sabiduría conocedora de tus obras, Que te asistió cuando hacías el mundo, Que conoce lo que te agrada Y lo que es conforme a tus mandamientos. 

Mándala desde tu Santo Cielo, Desde tu trono glorioso envíala Para que me asista en mis tareas Y venga yo a saber lo que te agrada. Porque ella conoce y entiende todas las cosas, Me guiará prudentemente en mis obras Y me guardará en su esplendor. 
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…

Oracion de Sellamiento Contra el Mal

Por la Señal de la Santa Cruz…Amén.

Yo me coloco en la presencia de Jesucristo y me someto a su señorío. Me pongo “la armadura de Dios, para que en el día malo pueda resistir y permanecer firme a pesar de todo”. (Ef.6, 10-11). Me mantengo firme; tomo “la verdad como cinturón, la justicia como coraza”. (Ef.6, 14). Yo llevo el escudo de la fe; así podre atajar las flechas incendiarias de los ángeles caídos (Ef.6, 16). Acepto “la salvación y la espada del Espíritu Santo o sea la Palabra de Dios” (Ef. 6, 17). Me calzo las sandalias del Divino Maestro para anunciar el Evangelio de la paz y me coloco la Corona de Espinas como casco.

En el Nombre Poderoso de Nuestro Señor Jesucristo, yo clamo humildemente su Preciosísima Sangre sobre mí, sobre este lugar; en el aire, la atmósfera, el agua, el fuego, la tierra, lo subterráneo, los abismos, el bajo mundo y todos sus frutos a mi alrededor. Sello en la Preciosa Sangre de Jesucristo, mi alma, mi espíritu, mi mente y mi cuerpo, mi pasado, presente y futuro; todo lo que soy, lo que hago, lo que tengo; sello el Norte, el Sur, el Oriente y el Occidente, la puerta de los abismos, lo alto y lo profundo, lo ancho y lo largo, este lugar y a todos los presentes, mi familia y asociados, nuestros lugares, posesiones y fuentes de ayuda en la Sangre de Jesús.
Amén.
Padre Nuestro que estás en el Cielo…

VEN CREADOR ESPIRITU

Ven Creador Espíritu de los tuyos la mente a visitar, a encender en tu amor los corazones, que de la nada te gustó crear. Tú que eres Gran Consolador y Don Altísimo de Dios, Fuente viva y Amor, Fuego ardiente y Espiritual Unción. Tú, tan generoso en dádivas, Tú Poder de la diestra paternal; Tú Promesa magnifica del Padre, que el torpe labio viene a soltar. Con tu luz ilumina los sentidos, los afectos inflama con tu Amor; con tu fuerza invencible fortifica la corpórea flaqueza y corrupción. Lejos expulsa al pérfido enemigo, danos pronto tu Paz, Siendo Tú nuestro guía, toda culpa logremos evitar. Denos tu influjo conocer al Padre; denos también, al Hijo conocer, y en Ti, del Uno y Otro, Santo Espíritu, para siempre creer. A Dios Padre, alabanza, honor y gloria, con el Hijo, que un día resucitó, y a Ti, Abogado y Consuelo del cristiano, por los siglos ser rinda adoración. Amén

ORACIÓN DE PROTECCIÓN Por el Presbitero Luis Duván Pérez Aguirre



La siguiente es una oración para pedir la protección Divina para nuestras almas, mentes, corazones y cuerpos; para la familia, los proyectos, los trabajos, bienes espirituales y materiales, impresa con las debidas licencias eclesiásticas en la Arquidiócesis de Medellin desde 1993.

Esta oración puede ser copiada o distribuida siempre que se conserve el texto sin quitar ni añadir nada. Puede también conseguirla en audio, escribiéndonos a info@fundaciondivinaeucaristia.org o funde3@fundaciondivinaeucaristia.org y además ayudará al sostenimiento y proyección de nuestras obras para que "Dios sea más conocido, amado y adorado, y más y mejor servido en nuestros hermanos".

“El mal no es sólo una deficiencia, sino una eficiencia. El maligno es un ser vivo, espiritual pervertido y pervertidor. Terrible realidad, misteriosa y pavorosa de la cual nos advierte San Pablo en su carta a los Efesios (6,10-17). Quien rehúsa reconocer la existencia de ese ser despreciable, se sale de la enseñanza bíblica y eclesiástica”…
(Pablo VI en su catequesis del 15 de Noviembre de 1.972 dedicada a exponer la doctrina sobre el demonio.)

Lo importante es estar en gracia de Dios y realizar la oración con fe, con frecuencia y estar en permanente complacencia a  nuestro Padre Celestial. Esta es la mejor forma de pisotear al enemigo. Quien complace a Dios fuetea al enemigo; quien agravia a Dios es el gozo del maligno.

Luis Duván Pérez Aguirre
Presbítero 
Arquidiócesis de Ibagué

Por la Señal de la Santa Cruz…Amén.
(Debe hacerse con verdadera atención)

1. ENTREGA:
Yo me coloco en la presencia de Jesucristo y me someto a su señorío. Me pongo “la armadura de Dios, para que en el día malo pueda resistir y permanecer firme a pesar de todo”. (Ef.6, 10-11). Me mantengo firme; tomo “la verdad como cinturón, la justicia como coraza”. (Ef.6, 14). Yo llevo el escudo de la fe; así podre atajar las flechas incendiarias de los ángeles caídos (Ef.6, 16).
Acepto “la salvación y la espada del Espíritu Santo o sea la Palabra de Dios” (Ef. 6, 17). Me calzo las sandalias del Divino Maestro para anunciar el Evangelio de la paz y me coloco la Corona de Espinas como casco.

2. SELLAMIENTO: (Con la sangre de Jesús)  
En el Nombre Poderoso de Nuestro Señor Jesucristo, yo clamo humildemente su Preciosísima Sangre sobre mí, sobre este lugar; en el aire, la atmósfera, el agua, el fuego, la tierra, lo subterráneo, los abismos, el bajo mundo y todos sus frutos a mi alrededor. Sello en la Preciosa Sangre de Jesucristo, mi alma, mi espíritu, mi mente y mi cuerpo, mi pasado, presente y futuro; todo lo que soy, lo que hago, lo que tengo; sello el Norte, el Sur, el Oriente y el Occidente, la puerta de los abismos, lo alto y lo profundo, lo ancho y lo largo, este lugar y a todos los presentes, mi familia y asociados, nuestros lugares,  posesiones y fuentes de ayuda en la Sangre de Jesús. Amén.

Padre Nuestro que estás en el Cielo…

3. ATADURA: (Mc 3,27)
Oh Padre Celestial de ti procede toda bendición en el Cielo y la tierra.
En el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo tu Bendito Hijo, por los misterios de su Encarnación, Pasión, Muerte, Resurrección y Ascensión al Cielo; por los méritos y el poder de sus Gloriosas llagas, de su Preciosísima Sangre, de sus azotes, de su corona de Espinas, de su clavos, de la lanza, de su Santa Cruz, de la soga y de su humildad, apoyado en su Divina Palabra, por la fuerza del Espíritu Santo y en virtud de mi Santo Bautismo: Encadeno, ato, amordazo, azoto, circundo, quemo, clavo, traspaso, ahogo y humillo; a todos y cada uno de los espíritus del mal que moren o influyan en mí y fuera de mí, en otra persona, en este lugar, en el aire, en la atmósfera, en el agua, en el fuego, en la tierra, en lo subterráneo, en los abismos y en el bajo mundo. También a los que estén en mis heridas emocionales; con sus correspondientes nombres, residuos, raíces, atributos y aspectos. (Mencione los malestares físicos, psicológicos,espirituales).
Encadeno, ato, aíslo, amordazo, azoto, circundo, quemo, clavo, traspaso, ahogo, y humillo, las potestades infernales que tengan autoridad sobre los espíritus malignos que estén oprimiéndome y a todos los emisarios de la sede satánica, para que no interfieran en ningún sentido; y a cualquier reunión de brujas, hechiceros, o adoradores de satanás que puedan estar presentes en alguna forma. Ligo las interrelaciones e interacciones; rompo las comunicaciones, relaciones y acciones entre los espíritus que estén allí.
En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, invoco a San Miguel Arcángel, San Gabriel, San Rafael y a todos los ángeles de Dios y con la intercesión de la Bienaventurada y siempre Virgen María, de San José, y de todos los Santos, les prohíbo a cualesquiera de los enemigos mencionados que se comuniquen conmigo, que se manifiesten en alguna forma o que hagan algo, excepto lo que yo ordeno en el Nombre Poderoso de Jesús. También les prohíbo a toda reunión de brujas, grupos satánicos o emisarios de sus asociados, súbditos a jefes, hacerme daño y vengarse de mí, de mi familia y de mis asociados, o causarle algún daño o herida a los trabajos, bienes espirituales y materiales, animales y cosas que tengamos; y así: encadenados, atados, amordazados, aislados, circundados, azotados, quemados, clavados, traspasados, ahogados y humillados, los envío a las sagradas plantas de Jesucristo para que Él disponga de ustedes y no vuelvan nunca a atormentarme. Esto lo hago en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén. (+)

4. ROMPIMIENTO DE PACTOS, SELLOS, CADENAS Y MALEFICIOS: 
En nombre de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo rompo, deshago, desbarato, pisoteo, disuelvo, aniquilo, invalido cualquier pacto, semipacto, sello, consagración, compromiso, reunión de brujas, maleficio, hechizo, maldición, magia, atadura trampa, artimaña, ardid, mentira, impedimento, obstáculo, decepción, división, diversión, distracción, fórmulas, cadenas espirituales, o influencia espiritual; también cualquier efecto satánico en las fuerzas de la naturaleza, engendros o gérmenes diabólicos, enfermedades del cuerpo, del alma, de la mente, y del espíritu, puestos en mi, en este lugar o en cualesquiera de mis familiares, asociados, lugares y cosas que tengamos o traídos a mi o adquiridos con satanás o con algún espíritu inmundo, consciente o inconscientemente por cualquier agente, por alguna persona o por mí mismo, a causa de mis propios errores y pecados, o que vengan conmigo, desde el momento de la concepción, desde el vientre materno, desde la niñez, o desde cualquier momento de la vida, y renuncio a todos los falsos beneficios recibidos por estos motivos. Si alguna cosa me ha sido enviada o hecha y no es de Nuestro Señor Jesucristo, en su Santo Nombre la devuelvo a quien me la envió, y pido al Padre Celestial que reemplace este maleficio, hechizo, maldición, etc., por una bendición, para que llegue así al hermano que quiso hacerme daño.
Yo me entrego a Jesucristo; me consagro completamente al Señor y al corazón Inmaculado de la Santísima Virgen María, y me sello con el Sello del Espíritu Santo.
En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo, Amén. (+)

ROMPIENDO CADENAS GENERACIONALES : 
Coloco la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo entre mi persona y entre todas mis generaciones y en mi árbol genealógico.
Yo ordeno en el Nombre de Jesucristo que no haya comunicación directa entre las generaciones. Toda comunicación será filtrada a través de la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Me entrego al ministerio del Espíritu Santo y recibo toda la verdad sobre la curación intergenérica.

Oh Padre Celestial: humildemente te suplico, por la intercesión de la Bienaventurada y siempre Virgen María, de los arcángeles, de los ángeles, y de todos los Santos que lo que yo, por medio de esta oración, ato en la tierra, quede atado en el Cielo, y lo que desato en la tierra quede desatado en el Cielo por siempre. Te lo ruego Padre Eterno por Cristo, con Cristo y en Cristo Nuestro Señor que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo…Amén.


ORACIÓN DE PURIFICACIÓN
(Contra satanás y los ángeles rebeldes. Publicado por orden de S.S. León XIII)

En el nombre del Padre,  y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén (+)

ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCANGEL

Gloriosísimo príncipe de los ejércitos celestiales, San Miguel Arcángel; defiéndenos en el combate contra los principados y las potestades, contra los caudillos de las tinieblas del mundo, contra los espíritus malignos esparcidos en los aires (Ef.6, 10-12).
Ven en auxilio de los hombres que Dios hizo a su imagen y semejanza, y rescató a gran precio de la tiranía del demonio (Sab.2, 23-24 y 1 Co.6, 20). A te venera la Iglesia como su guardián y patrono. A ti confió el señor las almas redimidas para colocarlas en el sitio de la suprema felicidad.

Ruega pues al Dios de paz, que aplaste al demonio bajo nuestros pies, quitándole todo poder para retener cautivos a los hombres y hacer daño a la Iglesia.

Pon nuestras oraciones bajo la mirada del Altísimo a fin de que desciendan cuanto antes sobre nosotros las misericordias del señor, y sujeta al dragón, aquella antigua serpiente que es el diablo y satanás, para precipitarlo encadenado a los abismos, de manera que no pueda nunca más seducir a las naciones (Ap.20, 3).
En el Nombre de Jesucristo Dios y Señor nuestro, mediante la intercesión de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, de San Miguel Arcángel, de los Santos apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos y apoyado en la autoridad Sagrada de la Santa Iglesia, procedemos, con ánimo seguro, a rechazar los asaltos que la astucia del demonio mueve en contra de nosotros.

SALMO 67,1-3

“Levántate Dios y sean disipados tus enemigos, y huyan de tu presencia los que te aborrecen.
Desaparezcan como el humo, como se derrite la cera al calor del fuego, así perezcan los malvados ante Dios.” (+)
Y he aquí la Cruz del Señor, huyan poderes enemigos. “Venció el León de la Tribu de Judá, el Hijo de David”. (Ap.5, 5).
Venga a nosotros Señor; tu misericordia pues pusimos nuestra esperanza en Ti.
(Cada vez que se encuentre la señal de la cruz debe hacerse).
Los exorcizamos, espíritus de impureza, poderes satánicos, ataques del enemigo infernal, legiones y reuniones secretas diabólicas. 
En el nombre y por virtud de Jesucristo (+) Nuestro Señor los arrancamos y expulsamos de la Iglesia de Dios, de las almas creadas a la imagen de Dios, y rescatadas por la Preciosa Sangre del Cordero Divino.(+)
No te atrevas más, pérfida serpiente, a engañar al género humano ni perseguir a la Iglesia de Dios, ni sacudir y pasar por la criba, como al trigo, a los elegidos de Dios.
Te lo manda Dios Altísimo (+) a quien por tu gran soberbia, aún pretendes asemejarte y cuya voluntad es que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (Tm.2, 4).
(+) Te la manda Dios Padre.
(+) Te lo manda Dios Hijo.
(+) Te lo manda Dios Espíritu Santo. 
(+) Te lo manda Cristo Verbo Eterno de Dios hecho Carne para que para salvar nuestra raza perdida por tu envidia, se humilló y fue obediente hasta la muerte (Fil 2, 8); que ha edificado su Iglesia sobre firme piedra prometiendo que las puertas del infierno no prevalecerán jamás contra ella, y que permanecerá con ella todos los días hasta la consumación de los siglos (Mt.16, 18.19). 
Te lo manda la Santa señal de la Cruz (+) y la virtud de todos los misterios de la fe cristiana. (+)
Te lo manda el poder de la Excelsa Madre de Dios, la Virgen María (+) que desde el primer instante de su Inmaculada Concepción aplastó tu muy orgullosa cabeza por virtud de su humildad. (+)
Te lo manda la Fe de los Santos apóstoles Pedro y Pablo y la de los demás apóstoles. (+)
Te lo manda la sangre de los mártires y la piadosa intercesión de los santos y santas.
Así pues, despreciable dragón y toda la legión diabólica; te conjuro por Dios (+) vivo, por Dios (+) único y verdadero, por Dios (+) Santo, por el Dios que tanto amó al mundo, que llegó hasta darle su Hijo Unigénito, a fin de que todos los que creen en Él, no perezcan si no que tengan vida eterna (Jn.3, 14-15). 
Cesa de engañar a las criaturas humanas y de brindarles el veneno de la condenación eterna.
Cesa de perjudicar a la Iglesia y de poner trabas a su libertad.
Huye de aquí satanás, inventor y maestro de todo engaño, enemigo de la salvación de los hombres.
Retrocede delante de Cristo, en quien nada has encontrado que se asemeje a tus obras; retrocede ante la Iglesia, una, Santa, Católica y Apostólica que Cristo mismo compró con su Sangre.

Humíllate bajo la poderosa mano de Dios, tiembla y desaparece ante la invocación, hecha por nosotros, del Santo y Majestuoso Nombre de Jesús, ante el cual se estremecen los infiernos, a quien están sometidas las virtudes de los Cielos, las potestades y las Dominaciones, a quien Querubines y Serafines alaban sin cesar en sus cánticos diciendo: “Santo, Santo, Santo, es el Señor Dios del universo, llenos están el Cielo y la tierra de su Gloria, hosanna en el Cielo. Bendito el que viene en el nombre del Señor, hosanna en el Cielo”.

Señor escucha mi plegaria y mi clamor llegue hasta ti.

ORACIÓN

"Padre Celestial Rey Omnipotente, en tus manos están puestas todas las cosas; si quieres salvar a tu pueblo, nadie puede resistir a tu voluntad.

Tu hiciste el Cielo y la tierra y todo cuanto en ellos se contiene; Tú eres el dueño absoluto de todas las cosas; ¿Quién podrá pues resistir a tu Majestad? Por tanto, Señor Dios de Abrahám, ten Misericordia de tu Pueblo porque nuestros enemigos quieren perdernos y exterminar tu herencia. Así Señor, no desprecies esta parte que redimiste con el precio de tu Sangre. Oye Señor nuestras oraciones; se favorable a nuestra suerte y haz que nuestro llanto se convierta en alegría, para que viviendo alabemos tu Santo Nombre y continuemos alabándolo eternamente". (Esther 4,17 ss)

Padre Celestial, dígnate librarnos y guárdanos sanos, de todo poder, lazo, mentira y maldad de los espíritus del mal, por Cristo Nuestro Señor. Amén.

(Para terminar se ora el Avemaría: Dios te salve María llena eres de gracia...)
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