Monday, June 16, 2014

ORACIÓN PARA PEDIR LA SALUD



    Padre, Jesús, tu Hijo, nos invita a rogarte confiadamente. Tú eres bueno, y eres la fuente de todo bien. Mírame con misericordia, ven a visitarme, alíviame en mí enfermedad y ayúdame a obtener la salud.

    Padre, me pongo ante Ti con toda confianza. Según tu voluntad, escúchame y líbrame de todo mal.

                                                                         Amén.

ORACIÓN PARA PEDIR LA PAZ DE ESPÍRITU



    Señor, ven junto a mí, acompáñame en estos momentos difíciles.

    Ayúdame a tener paz en medio del dolor, de la tristeza, de la soledad.

    Concédeme la paz cuando no puedo dormir por las noches.

    No me dejes sólo cuando pienso en lo que me puede ocurrir y tengo miedo, no me dejes cuando siento la angustia y el desconcierto.

    Tú, Señor, experimentaste la angustia en Getsemaní y en la cruz.

    Tú sabes lo difícil que resulta mantener el espíritu en paz bajo el peso del sufrimiento.

    Enséñame a vivir mi enfermedad confiadamente, seguro de tu bondad.

    Enséñame a comprender que ningún mal puede llegar a destruir la esperanza, la confianza, las ganas de amar, porque nada puede separarme de ti.

    Enséñame a sentir, incluso en los momentos más difíciles, que todo puede ser siempre fuente de gozo, de paz, de vida plena.

                                                                    Amen

PLEGARIA DE ACEPTACIÓN



    Padre: me pongo en tus manos.

    Te ofrezco gozosamente mi vida y mi situación actual: el sufrimiento, la angustia, la incertidumbre, incluso la muerte si me llegase.

    Ayúdame a comprender, Padre, que todo lo que sufro es semilla de una vida mejor.

    Padre, lo acepto y te lo ofrezco uniéndome a los sufrimientos de Jesucristo, tu Hijo, uniéndome a los sufrimientos de todos los hombres y mujeres que sufren enfermedad, hambre, pobreza, opresión, abandono.

    Padre, me pongo en tus manos, para que mi dolor y mi vida entera sea toda ella una obra de amor y dé fruto para el bien de todos los hombres.

    Me pongo en tus manos con infinita confianza, porque tú eres mi Padre.

    Y ante Ti, con el deseo de que llegue a tu Reino, con el deseo de que tu amor llegue a todos, me presento con las palabras que nos enseñó Jesucristo:

    Padre Nuestro ..........

ORACIÓN ANTE EL DIAGNÓSTICO ACIAGO



    He pasado, Señor, tantas ansias, tanto miedo, siempre esperando y orando... Y ahora que me han dado el resultado de los análisis, al conocer el diagnóstico, se me ha venido el mundo encima.

    ¿Por qué me ha ocurrido esto? ¿En qué me he equivocado? ¿Qué mal he hecho para merecer semejante castigo?

    Hazme, Señor, descubrir que todo en la vida puede cooperar al bien o al mal.

    En lugar de buscar el porqué de las cosas, Tú me invitas a aceptar y a vivir esta situación que no puedo cambiar confiando en que Tú estás siempre conmigo.

                                                                        Amén.

ORACIÓN PARA ANTES DE UNA OPERACIÓN



    Señor, las horas de espera se hacen interminables.

    Pasan tantas cosas por mi mente: el éxito de la operación.. mi           futuro y el de mi familia....

    Estoy angustiado porque se trata de mi cuerpo, de mi vida.

    Dirijo a Ti mi súplica, Señor, porque Tú puedes transformar mi         miedo en confianza, mi ansiedad en fortaleza.

                                                                         Amén.

Monday, June 9, 2014

Las Florecillas de San Francisco Capítulo III




Cómo San Francisco,
queriendo hablar al hermano Bernardo,
lo halló todo arrebatado en Dios.

El devotísimo siervo del Crucificado, San Francisco, con el rigor de la penitencia y el continuo llorar, había quedado casi ciego y no veía apenas (3). Una vez, entre otras, partió del lugar en que estaba y fue a otro lugar (4), donde se hallaba el hermano Bernardo, para hablar con él de las cosas divinas; llegado al lugar, supo que estaba en el bosque en oración, todo elevado y absorto en Dios. San Francisco fue al bosque y le llamó:

-- ¡Ven y habla a este ciego!

Y el hermano Bernardo no le respondió. Es que estaba con la mente absorta y elevada en Dios, por ser hombre de grande contemplación. Y por lo mismo que tenía gracia particular para hablar de Dios, como lo había comprobado muchas veces San Francisco, deseaba hablar con él. Al cabo de un rato le llamó segunda y tercera vez de la misma manera, pero tampoco ahora le oyó el hermano Bernardo, por lo cual no respondió ni vino a su encuentro. En vista de esto, San Francisco se volvió un tanto desconsolado, muy extrañado y quejoso en su interior de que el hermano Bernardo, habiéndole llamado tres veces, no hubiera venido a su encuentro.

Retiróse con este pensamiento San Francisco, y cuando se hubo alejado un poco, dijo a su compañero:

-- Espérame aquí.

Y se fue a un lugar solitario próximo; se postró en oración, pidiendo al Señor que le revelase por qué el hermano Bernardo no le había respondido. Estando así, le vino una voz de Dios que le dijo:

Las Florecillas de San Francisco. Capítulo IV





Cómo un ángel propuso una cuestión al hermano Elías,
y, respondiéndole éste con orgullo,
fue a referírselo al hermano Bernardo (6)

En los comienzos de la fundación de la Orden, cuando aún eran pocos los hermanos y no habían sido establecidos los conventos, San Francisco fue, por devoción, a Santiago de Galicia, llevando consigo algunos hermanos; entre ellos, al hermano Bernardo (7). Yendo así juntos por el camino, encontraron en un país a un pobre enfermo; San Francisco, compadecido, dijo al hermano Bernardo:

-- Hijo mío, quiero que te quedes aquí a servir a este enfermo.

El hermano Bernardo, arrodillándose humildemente e inclinando la cabeza, recibió la obediencia del Padre santo y se quedó en aquel lugar, mientras San Francisco siguió con los demás compañeros para Santiago.