Thursday, March 24, 2011

Consejos Saludables- El alcohol: factor de riesgo para contraer VIH

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Una nueva investigación norteamericana parece echar luz sobre las relaciones entre el VIH y el alcohol. Este informe, publicado por The Lancet, asegura que aquellos países con un mayor nivel de pacientes con VIH tienen, al mismo tiempo, un alto consumo de alcohol.

Según la doctora Katherine Fritz, las propiedades del alcohol pueden explicar una parte de la ampliamente observada asociación entre el uso de alcohol y la conducta sexual riesgosa. Esto implicaría las relaciones sexuales sin una protección adecuada, las relaciones sexuales con distintas parejas y la comercialización del sexo.

Estudios pasados ya habían comprobado que el abuso de alcohol es común entre las personas VIH positivas. Como decíamos, aquellas personas que abusan de esta sustancia tienen más probabilidades de realizar conductas de riesgo. Por tal motivo, los investigadores creen que tienen un riesgo mayor de adquirir la enfermedad.

Como solución los investigadores proponen establecer estrategias como aquellas implementadas por los bares gays en Estados Unidos, durante la década del 90. Estos complementaron los programas para prevención del VIH con aquellos para combatir el abuso de alcohol.

Por otra parte, el abuso de alcohol también aumenta el riesgo de violencia sexual contra las mujeres (por parte de sus parejas). Por tal motivo los investigadores creen que también es necesario llevar a cabo más estudios sobre género y abuso de alcohol.

Sunday, March 20, 2011

Los Compadres.

Llega un compadre con otro compadre..

-Compadre! compadre!
-Digame compadre..
-Fijese que vengo muy preocupado..
-Pero porque compadre?
-Pues fijese que deje mi auto cerrado pero con las llaves dentro..
-Ah caray, pues si esta dificil. Ya llamo al cerrajero para que le abra las puertas?
-Pues si compadre, pero me dijo que llegaba hasta dentro de cuatro horas..
-Ah pues no se preocupe compadre, no es mucho tiempo..
-Pero hay una cosa que aun me preocupa mas..
-Pues que es compadre?
-Lo que mas me preocupa es de que mi familia se quedo encerrada en el auto compadre!

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Ah que compadre tan zonzo, jaja.

Saturday, March 19, 2011

DISCERNIMIENTO EN EL MINISTERIO DE SANACIÓN.

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P. Emiliano Tardif.

Señor Jesús, de nuevo te lo pedimos: envíanos tu Espíritu Santo, Espíritu de Verdad, Espíritu de Luz, de Amor, de Paz. Ven, Jesús, y ayúdanos a discernir con el poder de tu Santo Espíritu lo que viene de Ti y 10 que no viene de Ti, para que seamos guías seguros para tu rebaño, para las ovejas que Tú nos has confiado. A todos nos has llamado a ser en el mundo de hoy pastores de tus ovejas y necesitamos, Señor, que la luz de tu Espíritu y te lo suplicamos. Envíanos esa Fuerza de lo alto, envíanos ese Espíritu de Luz y de amor, para que seamos auténticos pastores de tu rebaño. Dios te salve, María...

Hermanos, en este día en que hablamos del ministerio de sanación y de liberación, hemos pensado que sería de mucha importancia dedicar esta primera reunión de la tarde sobre EL DISCERNIMIENTO, porque hay muchos errores que se cometen en nuestro apostolado, en nuestro ministerio de sanación y de liberación. Hay muchos errores posibles y nosotros tenemos una necesidad urgente de crecer en el discernimiento, de cara a la Renovación Carismática que surge como una sorpresa del Espíritu en la Iglesia. Debemos ejercitar un discernimiento espiritual que nos llevará a distinguir lo que viene de Dios y lo que no viene de Dios.

Y la problemática es que hay tantas manifestaciones, tantas intervenciones extraordinarias de Dios a través de carismas, de visiones, de inspiraciones, de acciones que llenan de estas mismas inspiraciones, de estos estados de consolación o de desolación, que pueden ayudarnos a descubrir la voluntad de Dios. Y el discernimiento de espíritus no es cierta habilidad, cierta capacidad de evaluación, cierta habilidad en evaluar. El discernimiento de espíritus trata de lo que tiene que ver con los espíritus. El discernimiento de espíritus responde a una única pregunta: ¿ cuál es la fuente del impulso que tengo ante una decisión? ¿Cuál es la fuente del impulso que tengo ante una decisión?

El discernimiento presupone prudencia, inteligencia, pero a veces las rebasa. Así, vemos cómo una persona muy unida con Dios puede tener gran discernimiento, sin ser la más inteligente.

¿ Cuál es la fuente del impulso que tengo ante una decisión? Esa fuente puede ser:

1°. Dios o sus ángeles.

2°. Puede ser Satanás o sus demonios.

3°. También puede ser el propio espíritu que puede estar sano o puede estar enfermo.

Y después de discernir de dónde viene lo que nos mueve, podemos actuar con más seguridad.

Y hay que notar que también después de una intervención de Dios o de sus ángeles, Satanás puede tratar de entrometerse y buscar hacernos daño. Así a Jesús en el desierto, a Jesús que estaba lleno del Espíritu Santo, Satanás le prometió riquezas y gloria "si te prosternas". Y Dios, hermanos, nos ha dado a todos capacidad para discernir, pero vamos a ver las formas de discernimiento.

HAY TRES FORMAS DE DISCERNIMIENTO

(comúnmente hablando)

1º Vemos que existe en todo ser humano normal, sano, existe un discernimiento natural, que viene de nuestra inteligencia, del ejercicio de nuestras facultades. Podemos todos los humanos ejercitar ese discernimiento natural y este discernimiento lo tiene todo ser humano normal.

2º También existe la segunda forma de discernimiento que es el discernimiento doctrinal, el arte cristiano de discernir. Un discernimiento que se adquiere con el estudio, con la reflexión y en la oración. El discernimiento doctrinal es lo que todos ustedes, todos nosotros debemos buscar y debemos perfeccionar. Sin ser especialistas, sin ser doctores en ninguna materia, todos los que quieren hacer algún apostolado necesitan tratar de adquirir, poco a poco, ese discernimiento doctrinal, que es un arte, que es una ciencia. Se va adquiriendo poco a poco, como vamos a explicarles después.

3º Y la tercera forma de discernimiento es el discernimiento carismático. Éste lo reciben algunos como un don gratuito, espontáneo, igual que el don de lenguas, el don de profecía, el don de sanación, el don de interpretación... todos estos carismas que el Espíritu está regalando a la Iglesia de hoy, son dones que se reciben gratuitamente. Así es el discernimiento carismático. Y el discernimiento carismático puede ser dado en una comunidad, a una persona particular, a dos o a tres, pero no es este discernimiento carismático que nosotros debemos buscar con tanto esfuerzo, porque se recibe gratuitamente. Debemos estar abiertos y si el Espíritu nos quiere dar un discernimiento carismático a veces en una dificultad especial, ¡aleluya!, lo agradecemos al Señor y le damos gracias, pero no podemos contar con el discernimiento carismático como una forma constante de actuar, como la persona que tiene don de profecía no habla siempre en profecía... A veces, el Espíritu puede impulsarte a dar una profecía, pero la mayoría de las veces tú hablas por tu cuenta y no impulsada por el Espíritu.

El discernimiento carismático puede ser que a veces venga a ayudarnos a solucionar un grave problema, pero no es un carisma que está siempre en acción. De manera que lo que quiero con ustedes explicar un poco más es el discernimiento doctrinal, el arte de discernir. Este discernimiento todos debemos buscarlo, adquirirlo, poco a poco, para nuestra vida personal y para nuestro apostolado.

El discernimiento espiritual siempre ha ocupado una posición central en la vida cristiana y existe una necesidad continua de discernir, de abrirnos al Espíritu y de discernir lo que Él quiere de nosotros, de ser sensitivos á las diversas maneras en que Él puede manifestarse. El Espíritu siempre habla, nosotros por nuestra parte debemos siempre desear escucharlo, más aún, debemos saber cómo escucharlo.

Nos decía el Cardenal Suenens en su libro "Un nuevo Pentecostés": "Creo con toda el alma que nos encontramos en presencia de una gracia de elección (hablando de la Renovación Carismática} , nos encontramos en presencia de una gracia de elección para la Iglesia, si es que acertamos en captarla, marcar su ruta desde el interior y preservarla de los falsos modos que no cesaba de suscitar en ella el maligno, consiguiendo en cambio, que penetre en ella (la Iglesia} como un renacer de primavera".

Es una gracia de Dios en la Iglesia la Renovación con tantos carismas para la edificación de la comunidad cristiana, pero si nosotros no aprendemos a discernir lo que viene de Dios y lo que no viene de Dios, hay un grave peligro de que nos dejemos engañar por falsificaciones y entonces surgen personas que empiezan a profetizar sin que sea una profecía impulsada por el Espíritu, una persona que comienza a dar Palabra de Ciencia que no son verdad, puede haber personas que pretenden discernir una cosa en una asamblea y no hay nada de ésto.

El discernimiento espiritual es difícil, pero el Señor nos invita, nos da una pista muy sencilla para comenzar siquiera a ejercitarlo. Cuando Él nos dice: "No hay árbol bueno que dé fruta mala, ni al revés, árbol malo que dé fruta buena. En efecto, todo árbol se reconoce por su fruto" (Luc. 6, 43} Este principio tan sencillo es un criterio de discernimiento espiritual que todos los carismáticos en su vida particular y en su comunidad, en su grupo de oración, por lo menos deberían saber: ver, analizar ,cuales son los frutos. No hay árbol bueno que de fruta mala.

Nos dice S. Pablo en la 19 a los Tesalonicenses (5, 19-21}: "No apaguen el Espíritu, pero examínenlo todo y quédense Con lo bueno". ¡Qué principio tan hermoso! Es un principio que vale oro. "No apaguen el Espíritu, pero examínenlo todo y quédense con lo bueno". Claro que no vamos a apagar el Espíritu, que no vamos a prohibir el ejercicio de los carismas, pero "examínenlo todo y quédense con lo bueno". Y cuando en su grupo de oración alguien comienza a inventarse con ese afán de profecía, a veces hay personas que tienen una facilidad poética muy grande y comienzan a hacer frases bonitas y comienzan a decir algo con un tono como si fuera una profecía , pero la asamblea se queda fría, vacía, y uno dice: "¡qué es lo que pasa, que cuando él tiene profecía a mí como que me molesta!" ¿Te molesta? Pregunta al otro si le molesta también, y pregunta al otro... y si a todo el mundo le molesta esa profecía..., hay que verificarlo todo y quedarse con lo bueno!... El Espíritu Santo cuando habla a la asamblea llega al corazón y el Espíritu Santo produce frutos buenos, no produce malestar, no produce esa inconformidad que vemos a veces cuando algunas personas comienzan a inventar... La falsificación es lo más peligroso en los carismas.

Y ¿ cómo vamos a saber si un carisma es auténtico o no ? Por los frutos. San Juan nos dice en su primera epístola (4, 1): "No crean a todos los que se dicen inspirados. Examinen los espíritus para ver si vienen de Dios". ¡Qué claro hablaba San Juan!: "No crean a todos los que se dicen inspirados".

Entonces, hay algunos criterios de discernimiento espiritual que nos van a ayudar a examinarlo todo y a quedarnos con lo bueno.

y el primer criterio nos lo da el Señor, es una pista excelente y sencilla: "No hay árbol bueno que dé fruta mala, ni árbol malo que dé fruta buena. En efecto, todo árbol se reconoce por sus frutos". y debemos saber nosotros si queremos caminar en la vida del Espíritu, si pretendemos vivir en el Espíritu, por lo menos debemos conocer cuáles son los frutos del Espíritu Santo, o mejor dicho, cuál es el fruto del Espíritu Santo. Pablo, en la epístola a los Gálatas (5, 22) nos dice: " ... En cambio, el fruto del Espíritu es AMOR". y después, Pablo sigue narrando más frutos que son como las ramas que salen del tronco, del árbol. El amor es el tronco y las ramas que salen del tronco son: alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí" .

Tratemos de ver si lo que está pasando en nuestra asamblea o en nuestra vida produce frutos buenos, si produce el fruto del Espíritu. Si lo que está pasando me da paz, me da alegría, me da comprensión... O si lo que me está pasando me da orgullo, si me da tristeza, si me da temor... Si lo que me está pasando no produce el fruto del Espíritu no puede venir del Espíritu Santo, puede venir del espíritu humano, del mío, o puede venir del espíritu maligno, pero no del Espíritu Santo. ¿Cuál es el fruto del Espíritu, entonces? Ver, juzgar el árbol por sus frutos.

Y un segundo criterio es juzgar si la manifestación del Espíritu viene de acuerdo con el mensaje de la Alianza, es decir, el Espíritu Santo nunca se contradice. Todo el contenido de la Biblia, el mensaje de la Alianza, nos lo dio el Espíritu Santo del Señor, y el Espíritu Santo HOY no puede venir a decir algo al pueblo de Dios que contradiga aunque sea en una palabra el contenido de la Biblia, imposible, el Espíritu Santo no se contradice. Tengo que ver, sea en la profecía o en el mensaje o en la palabra de conocimiento que recibió una persona, si lo que me dice está de acuerdo con la Palabra de Dios o no; y voy a ver si conozco o no un poco la Biblia, este es el primer conocimiento que todos los carismáticos deberían buscar: conocer la Palabra de Dios, leer la Biblia, meditarla, volverla a leer... Para saber qué es lo que nos ha dicho el Espíritu Santo en la Biblia y ver si lo que nos está pasando está de acuerdo con la Palabra de Dios o si en algo contradice la Palabra de Dios.

También, otro criterio es nuestra actitud con Jesucristo. Ustedes aquí no sé si tienen sectas o no, como los testigos de Jehová, que dicen que Jesucristo fue un gran profeta pero no es Hijo de Dios, como los mahometanos que tampoco aceptan que Jesucristo es hijo de Dios... y sin embargo, nos dice Jesucristo en el Evangelio: "Yo soy el Camino, nadie va al Padre sino por mí". Tenemos en Nueva York una nueva secta que nosotros llamamos "los discípulos de Moon", los munistas, y ellos invocan a Dios Padre, invocan al Espíritu Santo, pero dicen que Cristo fue un gran profeta que murió y que el Mesías es Moon, ese surcoreano que vive en Nueva York, un multimillonario, que se divorció varias veces, y ahora se declaró "el Mesías" y tiene muchos discípulos en América latina y en Francia, en Europa... Ya son millones los discípulos de Moon... Entonces, ellos no aceptan a Jesucristo como Hijo de Dios, dicen que Jesucristo fue un gran profeta, pero que Moon es el Mesías hoy. Y nos dice Jesucristo: "YO SOY EL CAMINO, NADIE VA AL PADRE SINO POR MI". Nuestra actitud con Jesucristo nos ayuda a discernir si la decisión que estamos tomando realmente viene del Espíritu Santo o si puede ser impulsada por el espíritu de la mentira.

Una de las condiciones más importantes para el ejercicio del discernimiento espiritual es un contacto constante y sincero con la Palabra de Dios. Y si un consejo podemos darles a los hermanos de la Renovación es que se alimenten de la Palabra de Dios, que la estudien, que traten de seguir alguna clase de orientación bíblica para conocer más y más el contenido de la Revelación, para orientar sus propias vidas con seguridad.

Otra condición para un discernimiento correcto es la oración. La oración nos pone en condición de ventaja para buscar la voluntad de Dios. La persona que ora mucho claro que va a recibir más orientación, más luz del Señor, que el otro que no se preocupa por buscar la voluntad de Dios a través de la oración.

Y otra condición es la libertad de espíritu. Para el ejercicio de los carismas se necesita mucha libertad de espíritu, y para discernir también. En algunos grupos carismáticos, (no sé si aquí, hemos visto que sucede en nuestro país) personas que animaban grupos de oración grandes y el dirigente o la dirigente no se atrevía a corregir a Fulana porque daba profecías que todo el mundo sentía que no eran del Señor, pero como era una gran señora profesora en la Universidad y que sabía mucho, no se atrevían a corregirla. Y eso todo el mundo sentía que no era del Señor, y que le faltaba al dirigente libertad. No podemos permitir que pase cualquier cosa si es Fulano quien lo dijo y no me atrevo a decírselo "porque él estudió más que yo". Necesitamos libertad de espíritu para corregir a los que se están equivocando y necesitamos libertad para nosotros ejercitar un carisma. Porque si yo me preocupo mucho por lo que van a decir los otros y tal vez se van a burlar de mí o me van a criticar, jamás voy a abrir la boca para dar una profecía... Yo recuerdo lo que le pasó a un profesor de Universidad, de X, que recibió una noche en una asamblea de oración donde había unas quinientas personas el don de profecía. Él era un profesor en Orientación en la Universidad y él recibió la profecía pero no quería abrir la boca, porque la profecía a él le parecía imposible dar lo que el Señor le estaba dando, y la profecía comenzaba con estas palabras: "Yo soy el Señor". Y él pensaba: "Si yo comienzo diciendo esto me van a decir que estoy loco", y él no quería abrir la boca. Y fa profecía venía impulsada por el Espíritu y él con ese temor a lo que van a pensar los demás, él no quería soltar la profecía. Total, él nervioso y estaba al final de la asamblea de oración casi temblando, porque era una profecía impulsada con mucha fuerza y él no la daba. Y al final, abrió la boca y comenzó la profecía que comenzaba con esa palabra: "Yo soy el Señor" y era el Señor que nos hablaba, pero era una profecía tan hermosa que él durante dos minutos habló con tanto poder y fuerza en la asamblea, y al final había por lo menos veinticinco o treinta personas que estaban llorando en la asamblea. Porque la palabra de Dios es operante en los que creen, es eficaz, y cuando una profecía es auténtica Palabra de Dios actúa y a veces sana corazones heridos, corazones rotos. La Palabra de Dios actúa y a veces es tan fuerte que algunos la reciben con una emoción muy fuerte y empiezan a llorar y lo que pasó en aquella ocasión es que era una profecía de consuelo para muchas personas de la asamblea y tocó sus corazones tan fuertemente que sentían eso que dicen los discípulos de Emaús: "Acaso nuestro corazón no ardía cuando Él nos hablaba?"

Cuando es Palabra del Señor y llega al corazón, sucede a menudo que hay un fruto de san ación interior o de arrepentimiento, un cambio de mentalidad... y por eso él, al dar la profecía que venía del Señor, fue un instrumento para que el grupo cambiara. Pero si no tiene libertad de espíritu y si no quiere abrir la boca y dar esa profecía que le da el Espíritu del Señor ¿qué va a pasar? Es lo que dice San Pablo: "No apaguen el Espíritu". Y en muchos sitios se apaga el Espíritu, en muchos países se apaga el Espíritu. Es decir, que es posible recibir carismas del Espíritu y no ponerlos al servicio del pueblo de Dios. Se apaga el Espíritu y da pena.

Yo conozco un grupo de oración que tenía carismas hermosos y donde el Señor se había manifestado en sanaciones interiores, en sanaciones físicas, en profecía, en cantos en lenguas, en mensajes... y resulta que un día nombraron en la parroquia a un sacerdote muy intelectual y muy cerebral que no quería nada de esto, pero él iba a la asamblea de oración porque siendo el Párroco se sentía como obligado a estar presente. y resulta que como él no quería nada de esto y a la gente le decía que eran invenciones suyas, poco a poco la gente fue dejando de profetiza, fueron dejando de cantar en lenguas, dejaron incluso de orar por los enfermos, no daban palabras de ciencia para no ser burlados por el párroco, y ya era una Hora Santa vieja la que había en la Iglesia, ya no había grupo de Renovación Carismática porque estaban apagando al Espíritu y no había manifestación alguna de esa presencia del Espíritu. Y da pena, hermanos, que con el pretexto de juzgarlo todo algunos exageran y no permiten manifestaciones del Espíritu, y otros con el deseo de dar mucha libertad a la asamblea dejan pasar todo y no ejercitan un discernimiento correcto y entonces hay mucha falsificación. Y si nosotros no lo cuidamos, las falsificaciones son capaces de hacer un daño grande a nuestras comunidades carismáticas, tanto que si toleramos las falsificaciones sin decir nada, la gente poco a poco se va a desilusionar y va a dejar de ir a la asamblea, va a dejar de participar en las actividades de la comunidad y van a decir: "son una pandilla de locos", porque cada uno hace lo que quiere y nadie tiene criterio para discernir, nadie está frenando lo que no viene de Dios...

Yo recuerdo cuando estuvimos dando un Retiro en Nicaragua, encontramos ahí una cosa muy helada, ellos no habían tenido la suerte de recibir retiros de la Renovación en Managua, pero tenían grupos que habían comenzado y habían ido caminando a su manera. Y entonces, hemos visto cómo una señora se daba la tarea de interpretar toda una oración en lenguas; alguien estaba orando en lenguas, y ella estaba aliado interpretando a su manera todo... Cuando sabemos que una oración en lenguas no se interpreta, lo que se interpreta es el mensaje en lenguas. Pero la oración en lenguas no se interpreta. Cuando nos ponemos a orar en lenguas todo el mundo, no hay que buscar interpretación, de verdad que no. Dice San Pablo que "el que ora en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios". Y en ese grupo de oración, cuando alguien oraba en lenguas, ella "lo interpretaba", lo inventaba todo, porque no era ningún mensaje que se estaba dando, estaban orando en lenguas... y tuvimos que corregirles esto. Pero, a través de sus interpretaciones, ella había dicho que teníamos que pasar los tres días en Managua, que no fuéramos a otro sitio donde habíamos quedado, sino que nos quedáramos en Managua centralizándolo todo y lo "interpretaba" ella inventándolo después de una oración en lenguas. Y la gente lo creía!... Y yo les dije: "Vamos a ver si el Señor tiene razón, nosotros vamos a ir a la otra ciudad, y si el Señor no quiere nos lo impedirá, pero llegamos a X y tuvimos tantas bendiciones que no tuvimos duda de que era la voluntad de Dios que fuéramos allí. Y entonces, algunos se van porque dicen: "Es todo demasiado complicado", y pierden una bendición grande que se está derramando en la Iglesia. Los dirigentes debemos aprender a crecer en el discernimiento, a ver los frutos, a juzgar lo que está pasando con los carismas, y si hay frutos bien, y si no es que no era del Señor. Este principio tan sencillo hay que ejercitarlo.

Yo recuerdo que en mi parroquia había un catequista de unos veinte años de edad y estaba fascinado con la Palabra de Ciencia, él encontraba eso fantástico. Cuando comenzamos a anunciar alguna sanación en la asamblea de oración a él eso le encantaba y quería recibir ese carisma. Y entonces, una noche en su grupo de oración, después de orar por los enfermos comenzó a anunciar que uno se sanaba del hígado y otro se sanaba del corazón y que otro se sanaba de mala circulación de la sangre... y la gente estaba fascinada, y decía: "Ya tenemos a uno que tiene Palabra de Ciencia, ¡qué maravilloso!" Y a la semana siguiente, al llegar a la asamblea de oración estaban deseosas de oír testimonios y ¡NADA!, No se había sanado nadie, y comenzaron a dudar. Y entonces, él de nuevo se atrevió a dar otras palabras de ciencia, inventándolas; él pensaba que con decir que alguien se sanaba de cáncer se iban a sanar ¡imagínense! Tuvimos que ir al grupo de oración porque ya se estaba destruyendo y decirle: "¡Cállate, tú no tienes derecho a dejar a Dios como mentiroso! ¡Lo que tú estás diciendo no viene del Espíritu!".

¿Cómo vamos a saber si viene del Espíritu o no? Por los testimonios, en un caso así, por los frutos. Si no hay fruto, díganle a la persona: ¡Cállate, que el Señor no habla mentiras! El Señor no va a anunciar una cosa y no hacer nada! Y es muy difícil en nuestros grupos de oración crecer si no ponemos un poco de disciplina con estos principios sencillos, "juzgadlo todo y quedarse con lo bueno". Eso es sencillo, ¿verdad? Pero hay que hacerlo.

Entonces, el discernimiento natural - como les dije- es el sentido común. Eso lo tiene todo el mundo que tiene una inteligencia normal, que no está enfermo. Pero puede un ser humano no tener sentido común; hay personas que enferman y pierden "el norte" y ya no tienen sentido común y no podemos fiarnos de lo que dicen... Yo recuerdo que en un manicomio en X, había una sala donde estaban trabajando los locos, porque no estaban tan mal como para no trabajar, podían hacer algo. Y estaban en una sala dos locos pintando, y uno de ellos estaba en una escalera pintando una pared y el otro estaba abajo sujetando la escalera. Iban trabajando muy bien, pero llegó un momento en que el de abajo le dijo al loco de arriba: "agárrate de la brocha, que yo voy a cambiar la escalera". Entonces, ¿qué le faltaba? Le faltaba discernimiento natural, ¡ustedes se imaginan!... El discernimiento natural lo tiene todo ser humano normal, si no está enfermo.

El discernimiento doctrinal lo podemos adquirir poco a poco, a través del estudio de la Palabra de Dios, a través de la reflexión, juzgando el árbol por sus frutos... Eso es lo que nosotros debemos buscar. Y no juzgar como para criticar, como para levantar chismes y sembrar discordia, sino para ser buenos pastores del rebaño. Debemos tomar nuestras responsabilidades pastorales en la comunidad, en el grupo, en nuestra vida también, aprender a juzgar por los frutos. Si la decisión que estoy tomando me está causando gozo, alegría, si me da paz... puede ser que esa decisión la esté tomando realmente inspirado por el Espíritu del Señor. Pero si lo que estoy haciendo me produce tristeza, amargura...; si tomo una decisión y me sale muy mal, tal vez esa decisión no es lo que el Señor quería, hay que ver los frutos.

Y nosotros tenemos que estudiar un poquito también el discernimiento carismático, porque es uno de los carismas que se está renovando en la Iglesia de hoy. Y el discernimiento carismático es algo tan nuevo que un gran especialista en cuestiones de discernimiento, que vino de España a Santo Domingo, un sacerdote de mucha fama que fue a Santo Domingo a dar conferencias a los religiosos de muchas Congregaciones, sobre la vida espiritual y el discernimiento, ni mencionó el discernimiento carismático, porque parece que él estudió mucho el discernimiento doctrinal pero el discernimiento carismático es algo que se está renovando ahora en la Iglesia. Es uno de los carismas que el Espíritu nos está regalando, que está renovando a la Iglesia, y algunos ni lo mencionan, como que no han vivido esa experiencia todavía. Pero, créanlo, es una realidad.

Sin embargo, el discernimiento carismático siempre debe que estar sometido a un discernimiento doctrinal. En el sentido de que aunque el Espíritu te dé un discernimiento bien claro que te llena la mente, un discernimiento sobre una realidad que pasa, tú vas a ver si es realmente del Espíritu o no, juzgando por los frutos. Si no, tú no puedes tener seguridad de si fue tu imaginación o si fue el Espíritu que te impulsó a tomar esa decisión.
Plegarias de Sanación Interior y Liberación por el Padre Gabriel Amorth

El padre Amorth es Presidente de la Asociación Internacional de Sacerdotes Exorcistas, Diócesis de Roma.


Señor Jesús, Tú has venido a curar los corazones heridos y atribulados, te ruego que cures los traumas que provocan turbaciones en mi corazón; te ruego, en especial, que cures aquellos que son causa de pecado.
Te pido que entres en mi vida, que me cures de los traumas psíquicos que me han afectado en tierna edad y de las heridas que han provocado a lo largo de toda la vida. Señor Jesús, Tú conoces mis problemas, los pongo todos en tu Corazón de Buen Pastor.

Te ruego, en virtud de aquella gran llaga abierta en tu corazón, que cures las pequeñas heridas que hay en el mío. Cura las heridas de mis recuerdos, a fin de que nada de cuanto me ha acaecido me haga permanecer en el dolor, en la angustia, en la preocupación.

Cura, Señor, todas esas heridas íntimas que son causa de enfermedades físicas. Yo te ofrezco mi corazón, acéptalo, Señor, purifícalo y dame los sentimientos de tu Corazón divino. Ayúdame a ser humilde y benigno.

Concédeme, Señor, la curación del dolor que me oprime por la muerte de las personas queridas . Haz que pueda recuperar la paz y la alegría por la certeza de que Tú eres la Resurrección y la Vida.
Hazme testigo auténtico de tu Resurrección, de tu victoria sobre el pecado y la muerte, de tu presencia viviente entre nosotros. ¡Amén!

Oh, Señor, Tú eres grande, Tú eres Dios, Tú eres Padre, nosotros te rogamos, por la intercesión y con la ayuda de los Arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, ser liberados del maligno que nos ha esclavizado. Oh, Santos, venid todos en nuestra ayuda!

De la angustia, la tristeza y las obsesiones, nosotros te rogamos: Líbranos, Oh Señor.
Del odio, la fornicación y la envidia, nosotros te rogamos: Líbranos, Oh Señor.
De los pensamientos de celos, de rabia y de muerte, nosotros te rogamos: Líbranos, Oh Señor.
De todo pensamiento de suicidio y de aborto, nosotros te rogamos: Líbranos, Oh Señor.
De toda forma de desorden en la sexualidad, nosotros te rogamos: Líbranos, Oh Señor.
De la división de la familia, de toda amistad mala, nosotros te rogamos: Líbranos, Oh Señor.
De toda forma de maleficio, de hechizo, de brujería y de cualquier mal oculto, nosotros te rogamos: Líbranos, 
Oh Señor.
Oh, Señor, que dijiste: “la paz os dejo, mi paz os doy”, por intercesión de la Virgen María concédenos ser liberados de toda maldición y gozar siempre de tu paz. Por Jesucristo Nuestro Señor. ¡Amén!


Espíritu del Señor, Espíritu de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Santísima Trinidad, Virgen Inmaculada, ángeles, arcángeles y santos del paraíso descended sobre mí.
Fúndeme, Señor, modélame, lléname de Ti, utilízame.
Expulsa de mí todas las fuerzas del mal, aniquílalas, destrúyelas, para que yo pueda estar bien y hacer el bien.
Expulsa de mí los maleficios, las brujerías, la magia negra, las misas negras, los hechizos, las ataduras, las maldiciones y el mal de ojo; la infestación diabólica, la posesión diabólica y la obsesión y perfidia; todo lo que es mal, pecado, envidia, celos y perfidia; la enfermedad física, psíquica, moral, espiritual y diabólica.
Quema todos estos males en el infierno, para que nunca más me toquen a mí ni a ninguna otra criatura en el mundo.

Ordeno y mando con la fuerza de Dios omnipotente, en nombre de Jesucristo Salvador y Señor, por intercesión de la Virgen Inmaculada, a todos los espíritus inmundos, a todas las presencias que me molestan, que me abandonen inmediatamente, que me abandonen definitivamente y que se vayan al infierno eterno encadenados por San Miguel Arcángel, por San Gabriel, por San Rafael, por nuestros ángeles custodios, aplastados bajo el talón de la Virgen Santísima Inmaculada. Amén!

Testimonio. Mi odisea del evangelicalismo al catolicismo.

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    Mi odisea del evangelicalismo al catolicismo

    Por Dave Armstrong

    Fui recibido en la Iglesia Católica en febrero de 1991 por el padre John Hardon SJ., un hecho que un año antes me hubiese parecido completamente inconcebible. No mucho en mi vida habría indicado este giro sorprendente de hechos, pero tal cuestión fue muestra de la siempre inescrutable misericordia y providencia de Dios.

    Mi primer conocimiento sobre la Cristiandad vino en la Iglesia Metodista Unida, la denominación en la que yo fui educado. La iglesia a la que nosotros asistíamos, en un barrio obrero de la ciudad de Detroit (Michigan, Estados Unidos), me parecía a mí, así como a cualquier niño en los comienzos de la década de 1960, que estaba en el declive, sociológicamente hablando, tanto así que la media de edad de los miembros era aproximadamente cincuenta o más años. En mis estudios años después como evangélico, yo aprendí que la reducción y el envejecimiento de las congregaciones eran uno de los signos visibles del deterioro del protestantismo de corriente.

    Como pudo resultar, nuestra iglesia se plegó en 1968, y después de eso, yo asistía raramente a la iglesia en los siguientes nueve años. Mi temprana educación religiosa no era del todo gratis, sin embargo, a medida de que yo iba ganando respeto por Dios lo que yo nunca abandoné fue la comprensión de Su amor para la humanidad, y una apreciación para el sentido de los mandatos morales básicos y sagrados.

    De todos modos, por cualquier razón, yo no tuve un interés creciente en la Cristiandad en este momento. En 1969, a la edad de once, yo entré en contacto por vez primera con el llamado altar quintaesencial de la cristiandad fundamentalista en una Iglesia bautista que nosotros visitamos dos o tres veces.  Yo me fui al frente para ser “salvo”, de forma absolutamente sincera, pero sin el conocimiento o la fuerza de voluntad requeridas (por las normas evangélicas más solícitas) para llevar a cabo esta resolución temporal.

    Durante este período, me fasciné con lo sobrenatural, pero desgraciadamente, entró los terrenos de un ocultismo vago, para todo. Yo me unté, con gran seriedad de ESP, telepatía, los Ouija, la proyección astral, incluso la brujería vudú (con maestro vicioso de gimnasio en mente!). Yo leía sobre Houdini (1) y Uri Séller (2), entre otros.

    Entretanto, mi hermano Gerry que es diez años mayor que yo, se convirtió, en 1971, al Evangelicalismo del Jesús Loco (3), una tendencia que estaba en su apogeo en ese momento. Él sufrió una transformación realmente notable, saliendo del círculo cultural del típico roquero drogadicto y pendenciero, y empezó a predicar en una forma celosa a nuestra familia. Éste era un espectáculo nuevo para mí. Yo ya me había influenciado por la contracultura hippie, y como siempre había sido de alguna forma anticonformista, el “Jesus Movement” (Movimiento de Jesús) tuvo una fascinación extraña para mí, aunque yo tenía ninguna intención de unírmeles.

    Yo me sentía orgulloso de mi "moderación" con respecto a las cuestiones religiosas. Como la mayoría de los cristianos nominales e incrédulos sinceros, yo reaccioné a cualquier despliegue de Cristiandad seria y devota con una mezcla de miedo, burla y condescendencia, mientras pensaba que tal conducta era "impropia", fanática, y fuera de la corriente principal la cultura americana.

    A principios de los años 1970 yo visité la Iglesia luterana el Mesías de vez en cuando en Detroit a dónde mi hermano asistía, junto con sus amigos melenudos del "Jesús Freak", y me retorcería en mi asiento bajo la convicción de los sermones poderosos del pastor Dick Bieber, un personaje del tipo de esos de los que yo nunca había oído. Yo recuerdo que pensaba que lo que él estaba predicando era indisputablemente la pura verdad, y si se trataba de la cuestión del “ser salvo" no habría ningún lugar para los de la tierra del medio o para los cobardes. Por consiguiente, yo era renuente, para decirlo de alguna forma, porque yo pensé que sería el fin de la diversión y la convivencia con mis amigos. Debido a mi rebeldía y orgullo, Dios tenía que usar los métodos más drásticos para mi despertar.

    En 1977 yo experimenté una depresión severa durante seis meses lo cual era totalmente atípico en mi temperamento antes. Las causas inmediatas eran las presiones en la última adolescencia, pero de forma retrospectiva está claro que Dios me estaba llevando a la casa el último sin sentido de mi vida - - una demanda individualista vacua y fútil por felicidad sin el propósito o la relación con Dios. Yo fui traído, tambaleándome, al fin de mí mismo. Era una crisis existencial aterradora en la que yo no tenía ninguna otra salida sino clamar a Dios. Él respondió rápido.

    Pasó que en la Pascua de 1977 la extraordinaria película Jesús de Nazaretde Franco Zeffirelli (todavía mi película cristiana favorita) estaba en la televisión. Yo siempre había disfrutado películas de la Biblia, como Los Diez Mandamientos.  Ellos dieron a las personalidades bíblicas vida, y el elemento de drama (como forma de arte) comunicó la vitalidad de la Cristiandad de una manera única y eficaz. Jesús, como fue retratado en esta película, dejó una impresión extraordinaria en mí, y el tiempo no podría ser mejor. Él aparecía como el último anticonformista que me apelaba.

    Yo me maravillé de la manera como Él trató a las personas, y te daba la sensación de cosas que tu nunca pudieras esperar de lo que Él diría o haría siempre algo con una visión o impacto incomparables. Yo empecé a comprender, con la ayuda de mi hermano, el razón del evangelio por primera vez: lo qué la Cruz y la Pasión significaban, y algunos de los puntos básicos de teología y soteriología (la Teología de Salvación) que yo nunca hubiera pensado antes. También aprendí que ese Jesús no sólo era el Hijo de Dios, sino Dios el Hijo, la Segunda Persona del Trinidad algo que, increíblemente, yo no había oído previamente, o simplemente no comprendí si yo lo hubiera oído. Yo empecé a leer seriamente por primera vez  en mi vida la Biblia (la traducción de la Biblia Viviente que es la paráfrasis más informal).

    Era la combinación de mi depresión y conocimiento nuevo de la Cristiandad que causó mi decisión de seguir a Jesús como mi Señor y Salvador de una forma mucho más seria, en julio de 1977 lo que yo todavía consideraría una "conversión a Cristo", y lo que la visión evangélica como la experiencia "el nuevo nacimiento" o de "salvos." Yo continúo viendo esto como un paso espiritual válido e indispensable, aunque, como católico, yo habría, claro, de interpretarlo de una manera algo distinta de la que yo tenía anteriormente. A pesar de mi estallido inicial de celo, yo me conformé de nuevo en la tibieza durante tres años hasta agosto de 1980, cuando yo rendí mi ser entero finalmente a Dios, y experimenté una "renovación" profunda en mi vida espiritual.

    A lo largo de los años ochenta yo asistí a Iglesias luteranas, a las “Asamblea de Dios” (4), y a sectas no denominacionales con fuertes conexiones con el "Jesús Movement", caracterizadas por la juventud, la espontaneidad de culto, música contemporánea, y el compañerismo caluroso. Muchos de mis amigos eran antiguos Católicos (apostatas) (5). Yo supe poco de Catolicismo hasta los inicios de la década de 1980. Yo lo consideraba como una "denominación" exótica, austera, e innecesariamente ritualistica que no tenía mucho atractivo para mí. Yo no estaba atraído por naturaleza a la liturgia, y no creía en absoluto en los sacramentos, aunque yo siempre tenía gran reverencia para la “Cena del Señor” y creí que algo real se impartía en ella.

    Por otro lado, yo nunca fui públicamente anticatólico. Habiendo tenido parte activo en trabajos apologéticos anticultos (especializando en russelismo o testigos de Jehová), yo comprendí rápidamente que el Catolicismo era completamente  diferente de los cultos, en eso de que tenía “doctrinas centrales” correctas, como la de la Trinidad y la Resurrección corporal de Cristo, así como una legitimidad histórica admirable; totalmente cristiana, aunque inmensamente inferior al evangelicalismo (6).

    Yo era, tu podrías decirlo, un típico evangélico de la especie que tenía cierto interés teológico un poco mayor del promedio. Yo me hice familiar con las obras de muchos de los “grandes”: C.S. Lewis, Francis Schaeffer, Josh McDowell, A.W. Tozer, Billy Graham, Hal Lindsey, John Stott, Chuck Colson, la revista Christianity Today, Keith Green y Ministerios “Last Days”, la Jesus Peopleen Chicago y revista Cornerstone, la hermandad Cristiana Inter.-Varsity(una organización universitaria), así como la escena de la música cristiana: del todo, influencias bastante beneficiosas como para no ser sentirse arrepentido del todo en absoluto.

    Mi fuerte interés en la evangelización y la apologética me llevó a volverme, con el permiso de mi iglesia, misionero en los campuses de la universidad durante cuatro años. Yo también me involucré en el movimiento pro vida, y en la Operación Rescate.

    Se me hizo claro rápidamente que los rescatadores católicos eran tan comprometidos a Cristo y piadosos como los evangélicos. En forma retrospectiva, no hay ningún suplente para la extendidamente cerrada observancia de los Católicos devotos. Yo me había encontrado con un sinnúmero de evangélicos que exhibían lo que yo pensé era un camino serio con Cristo, pero raramente con la intensidad como en la vida los Católicos. Yo empecé a hacerme amigo de mis hermanos católicos de los Rescates, y a veces en la cárcel, incluso sacerdotes y monjas. Aunque todavía escéptico teológicamente, mi admiración personal para con los católicos ortodoxos despegó como un misil Tomahawk.

    En el 1990 de enero yo empecé en un grupo de discusión ecuménico que yo moderaba. Tres amigos católicos conocedores del movimiento del Rescate, John McAlpine, Leno Poli, y Don McSween, empezaron a asistir. Sus reclamos para la Iglesia, particularmente lo concerniente a la infalibilidad papal y conciliar, me llevaron a zambullirme en un proyecto masivo de la investigación en ese asunto. Yo creí que yo había encontrado muchos errores y contradicciones a lo largo de la historia. Después yo comprendí, sin embargo, que mis muchos "ejemplos" no entraron en la categoría de declaraciones infalibles ni siquiera, como lo definido por el Concilio Vaticano de 1870. Yo también era un poco deshonesto porque yo pasaría por alto hechos históricos que confirmaban fuertemente la posición católica, como la aceptación temprana extendida de la Presencia Real, a sabiendas la autoridad del Obispo, y la comunión de los santos.

    Entretanto, yo estaba leyendo libros exclusivamente católicos (y todos los tratados cortos de las Respuestas Católicas (7) ), con una mente abierta, y mi respeto y entendimiento del Catolicismo crecieron por lo alto. Yo empecé (providencialmente) con El Espíritu del Catolicismo por Karl Adam, un libro demasiado extraordinario como para resumir adecuadamente aquí. Es, yo creo, un libro casi perfecto sobre el Catolicismo como un mundo y un estilo de vida, sobre todo porque una persona familiarizada con la teología católica básica. Yo leí los libros de Christopher Dawson, un gran historiador cultural, Joan Andrews (una heroína del movimiento del Rescate), y Thomas Merton, el famoso monje trapista, todos los cuales me impresionaron sumamente.

    Mis tres amigos de nuestro grupo de discusión continuaron respondiendo serenamente a casi los centenares de preguntas mías. Yo estaba asombrado por darme cuenta de que el Catolicismo parecía haber sido “bien pensado” - era un maravilloso y complejo sistema de creencias consistente incomparable con cualquier porción de evangelicalismo.

    En este momento yo me puse tremendamente preocupado por la aceptación protestante (y mi propia) aceptación libre y fácil de la contraconcepción. Yo vine a creer, de acuerdo con la Iglesia que una vez uno considera el placer sexual como un fin en sí mismo, entonces el llamado derecho al “aborto" no está lógicamente lejos. Mis amigos evangélicos de pro de-vida podrían ser fácilmente la excepción, pero el menos espiritualmente-dispuesto no habría hecho eso, como se ha confirmado por completo por la revolución sexual en total auge desde que el uso extendido de la Píldora empezó alrededor de 1960.

    Una vez una pareja piensa de que ellos pueden frustrar el deseo de Dios en el asunto de una posible concepción, entonces la noción de terminar un embarazo se sigue por una cierta lógica diabólica desprovista de la guía espiritual de la Iglesia.  En esto, como en otras áreas tales como el divorcio, la Iglesia es el innegablemente sabia y verdaderamente progresiva. G.K. Chesterton y Ronald Knox, los grandes apologistas, ya pudieron ver los graffitis en la pared alrededor de los años treinta.

    Yo estaba absolutamente asustado por el hecho de que ningún cuerpo cristiano había aceptado el anticoncepcionismo hasta que los anglicanos en 1930 lo hicieron, y la inevitable progresión en las naciones del anticoncepcionismo al aborto, como había sido mostrado irrefutablemente por el padre Paul Marx. Finalmente, un libro intitulado La Enseñanza de "Humanae Vitae" por John Ford, Germain Grisez, et al, me convenció de la distinción moral entre el anticoncepcionismo y la Planificación de la Familia Natural y me puso al borde.

    Yo acepté ahora una creencia muy "no-protestante", pero todavía incluso ni siquiera soñaba con hacerme católico (qué es, claro, inconcebible para un evangélico). Todavía yo era la presa cayendo al principio de conversión Chesterton - - ese que uno no puede ser justo con el Catolicismo sin empezar a admirarlo y comenzar a convencerse de él.

    Entretanto, mi esposa Judy que fue educada como católica y se volvió protestante antes de que nosotros nos conociéramos, también se había convencido independientemente de la equivocación del anticoncepcionismo. Ella se devolvió a la Iglesia el día en que yo fui recibido. ¡Que linda es la unidad! Entonces, en julio de 1990, yo ya estaba convencido de que el Catolicismo tenía la mejor teología moral que la de cualquier otro cuerpo cristiano, y grandemente respeté su sentido de comunidad, devoción, y contemplación.

    La teología moral y los elementos místicos intangibles empezaron a danzar el baile de la conversión para mí, y cada vez más se arraigaban profundamente dentro de mi alma; más allá de, pero no opuestos, a los cálculos racionales de mi mente - - lo qué el Cardenal Newman (8) llamó " El Sentido Ilativo”.

    Mi amigo católico, John, cansado de mi lata constante sobre los errores católicos y de adiciones a través de los siglos, sugirió que yo leyera el Ensayo sobre el Desarrollo de Doctrina Cristiana del Cardenal Newman. Este libro demolió completamente el esquema entero de historia de la Iglesia que yo había construido. Yo pensé, típicamente, esa Cristiandad temprana era protestante y ese Catolicismo era una corrupción tardía (aunque yo colocaba el derrumbamiento en la tardía Edad media en vez del tiempo usual de Constantino en el siglo IV).

    Martín Lutero, yo reconocía, había descubierto en Sola Scriptura los medios para limpiar los percebes católicos acumulados en la originalmente limpia e inmaculada nave cristiana. Newman, en contraste, explotó la noción de una nave sin percebes. Las naves siempre tienen percebes. La pregunta real era si la nave llegaría a su destino. La Tradición, para Newman, era como un timón y un volante, y era completamente necesaria para la guía y dirección. Como una carta de navegación.

    Newman demostró las características de los verdaderos desarrollos brillantemente, como opuesto a las corrupciones, dentro de la Iglesia visible e históricamente instituida por Cristo. Yo me encontré incapaz y sin voluntad de refutar su razonamiento, y un pedazo crucial del enigma se había puesto en el lugar - - la Tradición era ahora creíble y evidente a mí. Así empezó lo que de alguna forma se llamaba un "cambio del paradigma." Mientras leía el Ensayo yo experimenté un peculiar, intenso, e inexpresablemente sentimiento místico de reverencia para la idea de una Iglesia "Una, Santo, Católica y Apostólica." El Catolicismo era ahora pensable y yo caí de repente en una crisis intensa. Yo creía ahora en la Iglesia visible y sospechaba de que también era infalible. Una vez yo acepté la eclesiología católica, la teología siguió su curso como un asunto, y yo la acepté sin dificultad (incluso las doctrinas Marianas).

    Mis amigos católicos habían estado cultivando las tierras rocosas de mi voluntad y mi mente tan tercas durante casi un año, mientras plantaban las “Semillas Católicas”, que ahora rápidamente tomaron raíz y crecieron, para su gran sorpresa. ¡Yo había luchado lo más duro justamente antes de leer a Newman, en un esfuerzo desesperado por salvar mi Protestantismo, tanto como un hombre ahogándose sólo antes de que él sucumba! Yo continué la lectura, mientras intentaba activamente ahora persuadirse totalmente del Catolicismo, pasando por la autobiografía de Newman, el libro de Tom HowardEl Evangelicalismo no es suficiente, que me ayudó a apreciar al genio de la liturgia por vez primera, y dos libros de Chesterton (9) acerca del Catolicismo.

    Más o menos en este tiempo yo tuve una conversación con un viejo amigo, Al Kresta que también había sido mi pastor durante unos años y cuyas opiniones teológicas yo tenía en muy alta consideración. Yo admití ante él que yo estaba tremendamente en problemas con ciertos elementos de Protestantismo, y podría, quizás (pero era una noción improbable) estar pensando en volverme Católico. Para mi asombro, él me dijo que él también, estaba yéndose en la misma dirección, citando, en particular, el problema que la formulación y declaración del Canon de la Escritura tienen para las protestantes y su premisa de "Sólo Biblia".

    Estos tipos de eventos raros "confirmados" ayudaron a crear un sentimiento fuerte de que algo extraño simplemente estaba siguiéndose durante el período desconcertante antes de mi total conversión. Al estaba en tal crisis teológica (como estaba yo), que él renunció a su pastoral a los dos meses de nuestra conversación.

    También en este momento yo tuve el gran privilegio de encontrarme con el padre John Hardon, el eminente catequista jesuita, y empecé asistiendo a sus clases informales sobre la espiritualidad. Esto me dio la oportunidad de aprender personalmente de un sacerdote católico autoritativo, que también es un hombre deleitable y humilde. Después de siete semanas del tiempo de cuestionar mi sanidad alternadamente y llegar a nuevas cúspides de inmenso descubrimiento, el último soplo de muerte vino justo en la forma que yo había estado sospechado. Yo supe que si yo debía rechazar el Protestantismo, entonces yo tenía que examinar sus raíces históricas: la autodenominada Reforma protestante. Yo había leído previamente algún material acerca de Martín Lutero, y lo consideré uno de mis héroes más grandes. Yo acepté el mito normal de Lutero como el intrépido, el rebelde virtuoso contra la oscuridad de la tiranía católica y la superstición añadida a la “Temprana Cristiandad”.

    filosofía fue liberal, acabó siendo un conservador y fundó un diario para exponer sus opiniones con su amigo el escritor Hilaire Belloc, también conservador. El estilo brillante, vigoroso y agudo de Chesterton le hizo muy famoso. Aunque no se convirtió al catolicismo hasta 1922, casi todas sus obras lo defienden, al igual que la ortodoxia en general. (Tomado de MS Encarta 2003). Pero cuando yo estudié una gran porción del libro biográfico de seis volúmenes sobre Martín Lutero, Luther, del jesuita alemán Hartmann Grisar mi opinión de Lutero fue puesta patas arriba. Grisar me convenció de que los principios fundamentales de la Revolución protestante eran en total débiles. Yo siempre había rechazado las nociones de Lutero sobre la predestinación absoluta y la depravación total de humanidad. Ahora yo comprendí que si el hombre tuviera un libre albedrío, él no tenía porque ser declarado virtuoso meramente en un sentido judicial, abstracto, pero podría participar activamente en su redención y realmente podría hacerse virtuoso por la Gracia de Dios. Éste, de alguna forma, es el debate clásico sobre la Justificación.

    Yo aprendí muchos hechos desfavorablemente perturbadores acerca de Lutero; por ejemplo, su metodología existencial sumamente subjetiva, su desdén para la razón y el precedente histórico, y su intolerancia dictatorial hacia los puntos de vista contrarios, incluyendo aquéllos provenientes de sus compañeros protestantes (10). Éstos y otros descubrimientos me estaban aturdiendo, y me convenció más allá de toda duda de que él realmente no era un "reformador" de la Iglesia "pura" y pre-Nicena, sino mejor un revolucionario que creó una nueva teología en muchos, aunque no todos, los aspectos. El mito fue aniquilado.

    Ahora yo estaba "escéptico" con el concepto protestante común de la iglesia invisible, "redescubierta." Al final, mi amor innato por la historia jugó una parte crucial en mi abandono del Protestantismo, que tiende a prestar muy poca atención a la historia (como de hecho es necesario para retener cualquier nivel de verdad plausible en contra del Catolicismo).

    A estas alturas, se volvió, en mi opinión, un deber moral e intelectual el abandonar el Protestantismo en su forma evangélica. Aún no era fácil. Los viejos hábitos y percepciones mueren difícilmente, pero yo me negué a permitir que los sentimientos y prejuicios interfirieran con el proceso maravilloso de iluminación en el que predominó la gracia de Dios. Yo esperé expectante el último ímpetu para rendirme totalmente. El curso imprevisible de conversión llegó a su culminación el 6 de diciembre de 1990, mientras yo estaba leyendo la meditación del Cardenal Newman sobre “La Esperanza en Dios Creador" y en un momento comprendí de forma resuelta que yo ya debía de oponer resistencia alguna a la Iglesia Católica. Al final, como en la mayoría de las experiencias de los conversos, un miedo heladísimo toma su lugar, similar a los de los temblores de ante del matrimonio. En un momento, este último obstáculo desapareció, y una paz emocional y teológicamente tangible prevaleció.

    En los siguientes tres años desde mi conversión, han ocurrido algunas cosas asombrosas en nuestro círculo de amigos (yo no reclamo crédito para mi en éstos casos, tal vez una influencia pequeña, sino, la forma tan maravillosa en que Dios mueve los corazones de las gentes). Cuatro personas se han devuelto a la Iglesia de su niñez y tres, como yo, nos hemos convertido del protestantismo de toda la vida. Éstos incluyen a mi anterior pastor, Al y su esposa, Sally, uno de mis más buenos amigos y compañero frecuente en la comunidad evangélica y su esposa Lori; el amigo de toda la vida de Dan, Joe Polgar quien había estado virtualmente en el paganismo por unos años; otro amigo, Terri Navarra, y la hija de un amigo, Tom McGlynn, Jennifer. Adicionalmente, otra pareja que nosotros conocemos se habían convertido a la Ortodoxia Oriental, un segundo está pensando en serio sobre el mismo hecho, y una tercera pareja puede convertirse al Catolicismo. No es necesario decir, que muchos de nuestros amigos protestantes ven estos sucesos con trepidación enmudecida. ¡Uno de mis anteriores pastores, en el encuentro más acalorado que tuve desde que mi conversión, me llamó "blasfemo" porque yo creí que había más en la Tradición Cristiana que simplemente lo que es contenido en la Biblia! ¡Otro amigo buen que es un ministro bautista dice que aunque yo había cometido un error terrible, yo todavía estoy salvo debido a su creencia en la seguridad eterna! Después de todo, agradecidamente a Dios, ha sido una experiencia bastante suave entre nuestros amigos protestantes evangélicos. Muchos ignoran nuestro Catolicismo del todo. Yo creo que todos los Católicos pueden compartir estas experiencias que experimenté que he estado describiendo, en el sentido que cada nuevo descubrimiento de alguna verdad católica es igualmente estimulante. A medida en que todos nosotros crezcamos en nuestra fe, alegrémonos en los abundantes manantiales de deleite, así como en los tiempos instructivos de sufrimiento que

    Dios nos provee en su Cuerpo, totalmente manifestado en la Iglesia Católica. Yo me siento muy en casa en ella, tanto como podría esperarse en este lado de cielo.

    AD MAIOREM GLORIAM DEI

    Notas

    1 Famosísimo mago norteamericano de principios de siglo XX.

    2 Británico de origen israelí que dobló una cuchara sin tocarla, solo con la mente, en vivo y en directo (¡que berraco!)

    3 “Jesus Freak”, con el perdón de los lectores e incluso de la persona de Dave, otro de tantos inventos norteamericanos e ingleses para convencer a la gentes sobre la soberanía de Jesucristo Nuestro Señor en nuestras vidas, pero cayendo en un sincretismo que raya con lo pagano y lo vicioso. La persona de Jesús no necesita de tales espectáculos y doctrinas tan showbiz para ser proclamado. (nota del traductor)

    4 Grupo sectario pentecostal. Es considerado en toda Europa como secta peligrosa y es prohibido en Rusia. John Ashcroft pertenece a esta secta y su nombramiento como Fiscal General de EEUU causó gran conmoción en los medios (en el Tercer Mundo no, ¿porqué?)

    5 Sin más ni más. Este fenómeno se está dando mucho en América Latina, pues no hay educación al respecto de las sectas pentecostales. Se hacen llamar así mismos como cristianos aún en mella de la verdadera Fe Universal en Jesucristo.

    6 (??????)

    7 John Keating´s Catholic Answers. www.Catholic.com (debería haber una sección en español <reclamo del traductor>)

    8 El Venerable John Henry Newman, escritor inglés. Campeón del Catolicismo en Inglaterra. Cardenal de la Iglesia en 1877. Su motto cardenalicio: Ex umbris et Imanigibus ad Veritatem(De las sombras y las imágenes a la Luz que da la Verdad)

    9 Gilbert Keith Chesterton (1874-1936), escritor inglés, nacido en Londres. Aunque al principio su

    10 Entre otras cosas, mandó a quemar anabaptistas y a su líder Thomas Müntzer y a colgarlos de los capiteles de los templos (¿?). Escribió un manual sobre como hacer una Noche de los Cristales Rotos y genocidios. 400 años después su hijo espiritual lo hizo en Alemania. Abandonó a los campesinos y se unió al Estado (Tomado de My Beliefs de Hermman Hesse) (Nota del traductor, quien también lo consideraba un héroe).

Las Oraciones de Dos Frailes.

Autor: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net
 
Dos oraciones diferentes

Perdona si no alcanzo a decirte algo más profundo y más sincero. Sé que me conoces y sabes que no llego a más.
 
Dos oraciones diferentes
Dos oraciones diferentes

Los frailes entraron, mientras anochecía, a la capilla. El calor era realmente intenso, hasta el punto de que el sudor corría por las frentes, las espaldas, los brazos y las manos.

En el fondo del ábside, un tabernáculo y un crucifijo. Dos frailes miraban al Sagrario con actitudes muy diferentes.

El primero musitaba en su corazón: “¿Qué hago aquí, encerrado en la capilla, cuando podría estar fuera, tomando el fresco? ¿Qué sentido tiene este sudor y este desasosiego? Ojalá pronto pase esta ola de calor y podamos estar más frescos.

En cierto modo, soy culpable de estar aquí, quejándome. Porque un día renuncié a una vida más cómoda y tranquila, porque quise vivir pobremente, porque soñé con seguir las huellas de Cristo y servir a los hombres mis hermanos.

Pero ahora me agobia este calor, hasta el punto de que no le encuentro sentido a estos momentos de encierro en una capilla, casi sin aire, con hábitos que resultan incómodos, con un cansancio profundo en mi corazón. ¿Será que he perdido el norte de mi vida? ¿O tendrán razón quienes dicen que yo, como tantos otros religiosos, somos unos seres fracasados e insensatos, que nos apartamos de los beneficios del progreso para escoger modos de vida irracionales?”

El segundo fraile sudaba como el primero, pero mantenía un diálogo muy diferente con Cristo presente en el Sagrario.

“Señor, otra vez me tienes aquí, ante Ti. Con mis pecados, con mis debilidades, con mi cansancio, con mis penas, con los sufrimientos de las personas que viven a mi lado o tal vez lejos. Pero es hermoso saber que me escuchas, que me consuelas, que me ayudas, que me levantas, que me perdonas.

Vale la pena este pequeño sacrificio que Te ofrezco por el mundo, por quienes sufren sin sentido, por quienes lloran sin consuelo, por quienes callan porque piensan que nadie les escucha, por quienes mueren y van a tu presencia.

Sé que mi oración es pequeña y pobre. Tú sabes que no tengo un corazón contemplativo. Pero quisiera que estos momentos, por encima del sudor y de las incomodidades, fueran una renovación de ese sí que te di, hace ya años, para seguirte, para estar contigo, para ayudar a mis hermanos, que son también tuyos.

Perdona si no alcanzo a decirte algo más profundo y más sincero. Sé que me conoces y sabes que no llego a más en estas circunstancias. Pero me alegra mucho ver que estás entre nosotros, que no abandonas a tu pueblo, que buscas al perdido, que perdonas al que cae por culpa del pecado.

Aquí me tienes. Dispón de mi vida, de mi tiempo, de mis ilusiones, de mi mente, de mi corazón, para lo que sea. Cuenta también con mis sudores, hoy en esta capilla, mañana en cualquier lugar donde me lleves.


Y permíteme que te diga, nuevamente, que Te quiero, quizá con un corazón cansado por el paso del tiempo, pero todavía con esa fuerza que Tú me das, para seguir adelante, al menos durante las próximas horas, en este camino maravilloso que recorro tras tus huellas”.

¿Puedo asistir a un médium para poder comunicarme con mi abuelita que murió hace un año?

http://www.dreadcentral.com/img/news/may08/ouija.jpg
 
¿Puedo asistir a un médium para poder comunicarme con mi abuelita que murió hace un año?
 
Responde el P. Miguel Ángel Fuentes, IVE

Pregunta:

Otra inquietud que tengo (y le pido que me orientae) es respecto a las personas que se hacen llamar Medium, que supuestamente se comunican con las personas fallecidas. Yo tengo ganas de ir a uno que me han recomendado, pues hace un año murió mi abuelita, a quien extraño mucho, y me gustaría probar si puedo volver a verla o escucharla. Mi consulta es: ¿dicen la verdad estas personas? Si voy a alguna de ellas ¿estoy en contra de la Iglesia católica?
 

Respuesta:

Estimado:

Respecto de los mediums, la Iglesia reprueba el recurso a los mismos, pues está ligado a la práctica del espiritismo, la cual representa la máxima superstición de los tiempos actuales, que procura hacer adeptos adivinando el porvenir y curando las enfermedades. Pretende descubrir lo referente a otra vida, interrogando a los espíritus de los difuntos por medio de un intermediario (medium) en trance. Es adivinación, es la pretensión de querer conocer lo que Dios conoce pero al margen del mismo Dios, que fue el pecado de Adán y Eva. Representa, por tanto, una culpa grave de idolatría y superstición y una falta contra la verdadera virtud de la religión (cf. Dt 18,9-12; Lev 20,6; 27).

El espiritismo es la práctica de invocar a los espíritus, principalmente de los muertos conocidos, con el fin principal de averiguar por medio de ellos cosas ocultas.

Iniciado a medidados del siglo xix por las hermanas Fox en los Estados Unidos de América, alcanzó rápidamente enorme difusión en todo el mundo. En 1900 había en los Estados Unidos unos 10.000 mediums, 350 oradores propagandistas y 82 templos (pues el espiritismo evolucionó en verdadera secta religiosa). Hoy en día está muy extendido, en particular por medio de la New Age. Hay varias prácticas que se relacionan directamente con el espíritismo y la mediumnidad; por ejemplo, lo que llaman 'Channeling' y que no es otra cosa que espíritismo simple y corriente; tambien el llamado 'Tablero Ouija' o 'Juego de la copa', muy peligroso espiritual y psicológicamente.

He aquí el juicio moral que debe merecernos el espiritismo, según el P. Antonio Royo Marín:

1.° Algunos fenómenos sorprendentes producidos en las sesiones espiritistas podrían explicarse por causas puramente naturales.

2º. La inmensa mayoría de ellos se deben al fraude más burdo y a la más indigna superchería, como se ha comprobado millares de veces y han confesado multitud de mediums, tales como una de las mismas hermanas Fox, Slade, Coock, Rothe, Palladino, Home, Guzik, etc., etc.

3.° Algunos fenómenos, muy pocos, si fueran ciertos, habría que atribuirlos a intervención expresa del demonio (por ejemplo, el conocimiento de cosas que trascienden las fuerzas humanas, aprender instantáneamente una lengua desconocida, etc.), ya que de ningún modo pueden atribuirse a Dios o a los ángeles, puesto que no pueden prestar su colaboración a las sesiones espiritistas, expresamente prohibidas por la Iglesia.

4.° La asistencia activa o pasiva a las sesiones espiritistas está gravemente prohibida por la Iglesia. El Santo Oficio, con fecha 24 de abril de 1917, contestó negativamente en todas sus partes a la siguiente pregunta: 'Si es lícito por el que llaman medium, o sin el medium, empleado o no el hipnotismo, asistir a cualesquiera conversaciones o manifestaciones espiritistas, siquiera a las que presentan apariencia de honestidad o de piedad, ora interrogando a las almas o espíritus, ora oyendo sus respuestas, ora sólo mirando, aun con protesta tácita o expresa de no querer tener parte alguna con los espíritus malignos' (D 2182). Se comprende que sea así por la cooperación material a una cosa de suyo ilícita, por el escándalo de los demás y por los graves peligros para la propia fe y costumbres que presentan esas sesiones.

El R. P. Carlos María de Heredia, S. I., ha puesto de manifiesto el carácter fraudulento del espiritismo en su interesante y sugestivo libro Los fraudes espiritistas y los fenómenos metapsíquicos (Buenos Aires 1946).

Añadamos que, según reconocidos exorcistas, como el P. Gabriel Amorth, exorcista de la diócesis de Roma, el espiritismo y el juego con las cosas ocultas, es una de las principales causas de posesión diabólica o de otros influjos demoníacos.