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Friday, March 4, 2011
ORACION DE SANACIÓN DE RECUERDOS.
ORACION DE SANACIÓN DE RECUERDOS.
(P. Emiliano Tardif)
Padre de bondad, Padre de amor,
te bendigo, te alabo y te doy gracias
porque por amor nos diste a Jesús.
Gracias Padre porque a la luz de tu Espíritu
comprendemos que él es la luz,
la verdad
y el buen pastor,
que ha venido para que tengamos vida
y la tengamos en abundancia.
Hoy, Padre, quiero presentarte a este hijo(a).
Tú lo(a) conoces por su nombre.
Te lo(a) presento, Señor,
para que Tú pongas tus ojos de Padre amoroso
en su vida.
Tú conoces su corazón y conoces las heridas
de su historia.
Tú conoces todo lo que él ha querido hacer
y no ha hecho.
Conoces también lo que hizo o le hicieron
lastimándolo.
Tú conoces sus limitaciones, errores y su pecado.
Conoces los traumas y complejos de su vida.
Hoy, Padre,
te pedimos que por el amor que le tienes
a tu Hijo, Jesucristo,
derrames tu Santo Espíritu sobre este hermano(a)
para que el calor de tu amor sanador,
penetre en lo más íntimo de su corazón.
Tú que Sanas los corazones destrozados
y vendas las heridas
sana a este hermano, Padre.
Entra en ese corazón, Señor Jesús,
como entraste en aquella casa
donde estaban tus discípulos llenos de miedo.
Tú te apareciste en medio de ellos y les dijiste:
"paz a vosotros".
Entra en este corazón y dale tu paz.
Llénalo de amor.
Sabemos que el amor echa fuera el temor.
Pasa por su vida y sana su corazón.
Sabemos, Señor,
que Tú lo haces siempre que te lo pedimos,
y te lo estamos pidiendo con María,
nuestra madre,
la que estaba en las bodas de Caná
cuando no había vino
y Tú respondiste a su deseo,
transformando el agua en vino.
Cambia su corazón y dale un corazón generoso,
un corazón afable, un corazón bondadoso,
dale un corazón nuevo.
Haz brotar, Señor, en este hermano(a)
los frutos de tu presencia.
Dale el fruto de tu Espíritu que es el amor,
la paz y la alegría.
Haz que venga sobre él
el Espíritu de las bienaventuranzas,
para que él pueda saborear y buscar a Dios
cada día viviendo sin complejos
ni traumas junto a su esposo(a),
junto a su familia, junto a sus hermanos.
Te doy gracias, Padre,
por lo que estás haciendo hoy en su vida.
Te damos gracias de todo corazón
porque Tú nos sanas,
porque tu nos liberas,
porque Tú rompes las cadenas
y nos das la libertad.
Gracias, Señor, porque somos templos de tu Espíritu
y ese templo no se puede destruir
porque es la Casa de Dios.
Te damos gracias, Señor, por la fe.
Gracias por el amor
que has puesto en nuestros corazones.
iQué grande eres Señor!
Bendito y alabado seas, Señor.
¿Cómo se sabe que Jesucristo es Dios?

¿Cómo se sabe que Jesucristo es Dios?
¿Cuáles son estas palabras de Cristo y de la Biblia sobre su divinidad?
“En el principio era la Palabra ... y la Palabra era Dios” (Jn. 1,1)
. “Yo y el Padre somos una sola cosa” (Jn. 10, 30)
. “Antes de que Abraham existiera, Yo Soy” (Jn. 8, 58)
. “¿No crees que estoy en el Padre y que el Padre está en Mí?” (Jn. 14, 9)
. “Ahora, Padre, dame junto a Tí la misma Gloria que tenía a tu lado antes que comenzara el mundo” (Jn. 17, 5)
. “Sabemos que el Hijo de Dios ha venido ... para que conozcamos al Verdadero. Nosotros estamos en el Verdadero, en su Hijo Jesucristo: ahí tienen el Dios Verdadero “ (1 Jn. 5, 20)
. “En El permanece toda la plenitud de Dios en forma corporal” (Col. 2, 9)
. “Cristo ... como Dios, está por encima de todo” (Rom. 9, 5)
. “Dios envió a su Hijo, que nació de mujer” (Gal. 4, 4)
Estas cosas han sido dichas por Cristo y sobre Cristo en la Sagrada Biblia. Pero veamos ahora las evidencias de su divinidad, las cuales podemos clasificar en cuatro categorías:
1. Las profecías hechas acerca del Mesías prometido y cumplidas por el mismo Jesucristo. Aquí es curioso hace notar que hay personas importantes, cuya biografía se ha escrito después de fallecidas y algunas pocas, mientras están aún vivas. Pero a nadie, sino a Cristo, se le ha escrito su biografía siglos antes de venir a este mundo.
He aquí algunas de estas profecías hechas sobre Cristo y cumplidas por El: su nacimiento en Belén (Miq. 5, 1-2 = Mt. 2, 1; Lc. 2, 6), su nacimiento de una Virgen (Is. 7, 14 = Mt. 1, 18), los grandes milagros que realizaría (Is. 35, 5-6 = Lc. 7, 18, 23), el rechazo de su propia gente (Is. 53, 3 = Jn. 1, 11), la traición de uno de sus amigos y el precio pagado por El (Sal 41, 10 ; Zac. 11, 12-13 = Mt. 26, 14-15)), los eventos de su pasión y muerte (Is. 53, Is. 50, 6; Sal. 22, 17-19 = Jn. 19, 21-23; Mc. 15, 24; Mt. 27) .
2. Profecías hechas por Cristo: Jesús predijo que sería entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la Ley (Mt. 20, 18 = Mt. 26, 57; Mc. 10, 64); que éstos lo entregarían a los gentiles, los cuales se burlarían de El, lo azotarían y lo crucificarían (Mt. 20, 19 = Mt. 27, 26: 29, 30; Lc. 23, 33); anunció que Judas lo traicionaría (Jn. 13, 21-26 = Lc. 22, 3-4); predijo la triple negación de Pedro (Mt. 26, 34 = Mt. 26, 69-75). Adicionalmente predijo la destrucción de Jerusalén y del Templo por parte de los gentiles (Lc. 21, 20; Mc. 13, 2), lo cual sucedió, según testimonios históricos, cuarenta años después (70 AD) y la ciudad y el Templo de Jerusalén fueron destruidos de tal forma por los Romanos (gentiles), que resultaba irreconocible el lugar.
3. Los milagros de Jesús: Fueron muchísimos y muy diversos. Tal vez los más impresionantes hayan sido el de la multiplicación de los panes y los peces, cuando de cinco panes y dos peces alimentó a una multitud de aproximadamente quince mil personas (cinco mil hombres sin contar mujeres y niños); la revivificación de Lázaro y otros muertos, y su propia Resurrección.
Los milagros muestran, sin lugar a dudas, que sólo Dios, por ser infinito y todopoderoso, puede alterar las leyes que El mismo ha establecido. Y Cristo los realizó para mostrar su poder divino (cf. Jn. 14, 11). Su propia Resurrección es, indudablemente, la muestra mayor de su divinidad (cf. Rom. 1, 4).
Una cosa curiosa es que los enemigos de Jesús nunca negaron que hubiera hecho milagros, los cuales habían constatado con sus propios ojos. La crítica de parte de sus adversarios de que los realizaba en día prohibido (Jn. 9, 13-16) y de que, supuestamente, los hacía por el poder del Demonio (cf. Mt. 12, 24), sirve precisamente para confirmar los milagros realizados por Jesucristo.
4. Atributos Divinos: sólo Dios posee los atributos listados a continuación, los cuales vemos que Cristo tiene. Por lo tanto, Cristo es Dios:
. Es eterno (cf. Jn. 1, 1-2; 8, 58; 17, 5 - Col. 1. 17)
. Conoce todas las cosas (cf. Jn. 1, 48; 2, 25; 6, 64; 14, 10)
. Es todopoderoso (cf. Mt. 28, 18; Mc. 4, 39; Hb. 1, 3)
. Es inmutable (no cambia) (cf. Hb. 13, 8)
Thursday, March 3, 2011
Jesus Te Sana!

EN LA BIBLIA se nos habla de un pobre leproso que vino al Señor Jesucristo buscando sanacion (Mt.8).
¿Has visto a un leproso ser sanado milagrosamente hoy día? Yo lo he visto muchas veces. El poder de Dios para sanar enfermedades incurables es tan grande hoy como siempre lo ha sido. La Biblia, que es la Palabra de Dios, lo confirma. Y, además, yo he probado las promesas de la Biblia muchísimas veces.
Jesús dice: “El cielo y la tierra pasarán, pero Mis Palabras nunca pasarán".
La Biblia nos habla acerca de Jesucristo el Hijo de Dios, quien vino a este mundo y vivió como un hombre. ¿Por qué lo hizo? Para enseñarnos cómo es Dios.
Mucha gente dice que Dios no sanará al enfermo. Pero Jesús, quien es el Hijo de Dios, sanó a cuantos le tocaron. ¿Por qué? Para probarnos que la voluntad de Dios es sanar al enfermo.
Él dijo: “Yo no he venido a hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, del Padre” (Jn.5:30).
Y declara: “El que me ha visto, ha visto al Padre” ¡Y eso es verdad!
Todo lo que Jesús hizo fue para mostrarnos la voluntad de Dios. Es por eso que Él perdonó a los pecadores, bendijo a los niños, sanó a los enfermos, dio vista a los ciegos, limpió a los leprosos y, como la Biblia declara: “Le siguieron muchas gentes, y sanaba a todos” (Mt.12:15).
Y, mi amigo, Él todavía está haciendo esas mismas cosas hoy, dondequiera que la gente tenga fe en Su Palabra.
Se nos dice que este pobre leproso, despreciado por la gente, vino a Jesús, se humilló ante Él, pidiéndole que tuviera misericordia de él.
Cuando Jesús le vió, sintió una profunda compasión por él, y extendiendo Su mano tocó al inmundo leproso y pronunció la palabra de sanidad. Inmediatamente su carne fue hecha limpia y quedó sano. ¡Esto fue un milagro!
¿Sabías tú que Jesucristo está tan dispuesto a sanarte hoy como lo estuvo para sanar a aquel hombre entonces?
Pero debes venir a Cristo como este hombre lo hizo. Es digno de notarse cómo este leproso vino.
Primero, se arrodilló ante Jesús. Eso enseña humildad.
Nosotros debemos ser humildes ante el Señor si es que esperamos que Él nos salve de nuestros pecados y nos sane de nuestras enfermedades.
Él dijo: “Cualquiera que se humillare como un niño... éste es el mayor en el reino de los cielos” (Mt. 18:4).
La Biblia dice: “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”.
¿Te humillarás ante Dios ahora mismo? Él oirá tus oraciones. Él perdonará tus pecados y sanará tus enfermedades si tú solamente creyeres.
Luego la Biblia nos dice que el leproso adoraba a Jesús. Debe notarse que él adoró al Señor aún antes de recibir sanacion.
Mucha gente dice: “Oh, yo creeré en Jesús y le serviré, si Él me sanare o si hiciere algún gran milagro por mí.”
Mi amigo, Él espera que tengas fe en Él primero. Cree en ÉI —dale tu corazón y vida— déjale venir a tu corazón —adórale— entonces Él cumplirá Sus promesas contigo.
Él dice: “Buscad primeramente el reino de Dios y Su justicia, y (entonces) todas las cosas os serán añadidas” (Mt.6:33).
¿Puedes creer y adorarle a El ahora?
Tercero, el leproso buscó al Señor. Esto significa que él oró a Cristo con todo su corazón; no una oración de medio corazón, sino con sinceridad y amor profundo.
Dios dice: “Me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jer.29:13). ¡Y yo sé que es la verdad!
Un leproso vino a donde yo estaba predicando. Allí estuvo entre la multitud tres noches, y no quería creer en Jesús. Pero al fin un cambio se operó en él. Él creyó, clamando con lágrimas, y recibió a Jesús en su corazón. Sus pecados fueron todos lavados y fue instantáneamente sanado en su carne.
El Señor hará lo mismo por ti ahora.
El Señor hará lo mismo por ti ahora.
¿Le darás a Él tu corazón y orarás a Él sinceramente? Si lo haces Él te salvará y te sanará también.
Por último: Este leproso que vino a Cristo tenía una súplica: “Señor, si quieres, puedes limpiarme.”
Mucha gente hace lo mismo y se pregunta: “¿Es la voluntad de Dios sanarme?”
Mucha gente hace lo mismo y se pregunta: “¿Es la voluntad de Dios sanarme?”
Bueno, ¿cuál fue la respuesta de Jesús? Escucha: Él dijo, “Quiero, sé limpio. Y luego su lepra fue limpiada” (Mt. 8:3).
¿Está Él ahora listo para sanarte? ¡Sí! Está tan dispuesto como lo estuvo para sanar a aquel leproso.
¿Cómo puedes tú saberlo? Por Sus promesas. Él dijo: “Si algo pidiereis en Mi Nombre, yo lo haré” (Jn. 14:14).
Existe otra razón: Porque sanó a todos los que vinieron a Él en los tiempos bíblicos, y la Escritura dice que, “Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.”
Otra razón, además, es que Él ha sanado a miles de enfermos y no hace acepción de personas. Él te ama a ti tanto como ama a cualquier otra persona en este mundo. Ahora mismo: Cree en Jesucristo, ven a Él, humíllate ante Él, adórale, invócale con todo tu corazón, haz como hizo el leproso. Él perdonará tus pecados y sanará tu cuerpo enfermo ahora mismo. ¡Ten fe en Dios! ¡Para Él todo es posible!
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