
Destinar un tiempo para cada comida del día y comer lentamente tiene sus beneficios.
La vida moderna es sinónimo de prisas; corremos de un lado para otro con el fin de realizar todas las actividades programadas, eso si, dentro de toda esa agitación tenemos rutinas a las que les dedicamos un tiempo determinado como el aseo personal, la imagen, ir al baño.
Estamos conscientes de lo importante que son estos aspectos pero ¿Qué hay del comer?, pareciera que apartar unos minutos para alimentarnos y hacerlo sin prisas no es relevante cuando en realidad es todo lo contrario pues repercute en buenas condiciones de salud.